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Cuerpo y globalización

 

1. El sistema social capitalista se basó, siempre, en encarar "emprendimientos" que produjeran la mayor ganancia económica posible en el menor tiempo posible.

Nunca importó la manera, ni hubo algún tipo de límite que los propios "empresarios" tomaran en consideración para la consecución de esos fines. La historia de los últimos trescientos años está a disposición de todos aquellos que quieran enterarse.

Ahí se puede constatar que:1) los "empresarios" capitalistas son capaces de cualquier atrocidad en contra de los seres humanos y de la naturaleza, y que los límites de cualquier tipo (éticos, jurídicos, sociales), siempre, y en todos los casos, hubo que ponérselos desde afuera, a veces por la fuerza. 2) que apenas han podido, los han burlado.

El desarrollo del capitalismo va de la mano del Racionalismo (como sistema de pensamiento) y del Maquinismo (como soporte técnico). La mayor y más rápida explotación de los recursos naturales y humanos sólo es posible con una planificación racional y la utilización de los últimos adelantos técnicos.

En ese contexto, las emociones humanas estorban. Hay que reprimirlas, para que no alteren el ritmo de producción de las máquinas, al que los seres humanos deben adecuarse.

La "globalización" agrega, a lo anterior, una concentración superlativa en la propiedad de los medios técnicos y de conocimiento (robótica e informática), los medios financieros y los medios de difusión de masas.

Mientras la robótica reemplaza a los obreros y la informática a los empleados, la desocupación crece.

Así como el "liberalismo" necesitó de las dictaduras fascistas para sostenerse y desarrollarse, el "neoliberalismo" necesita de la dictadura del "neofascista" pensamiento único.

Es el sueño mesiánico y autoritario de que todo sea uniforme en todos lados, a imagen y semejanza propia: Cine bazofia, series de TV, gaseosas cola y hamburguesas de cartón prensado iguales para todos, hasta en el último rincón del mundo. Por supuesto, todo pensado y con la marca registrada y patentada en EEUU.

La supremacía militar permite enviar "misiones de paz" que bombardeen con gas naranja o uranio empobrecido a los países y regiones que se nieguen a disfrutar de la "libertad de comercio". Las "democracias" de todo el orbe, deben limitarse a aprobar y hacer aplicar las leyes y reglamentaciones que dictan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Como consecuencia, "empresas" cada vez más grandes, en manos de cada vez menos personas cada vez más ricas, en medio de cada vez más personas cada vez más pobres.

La hegemonía del capital financiero determina que la suerte de los "empresarios" ya no esté vinculada a la producción y el consumo (y a la suerte de productores y consumidores), sino a la especulación bursátil de los "mercados financieros globalizados" (una timba, bah!).

Mientras el capital es cada vez más "volátil" y se desplaza velozmente de un mercado a otro (sin pagar impuestos), los seres humanos seguimos necesitando, para crecer y vivir normalmente, vínculos estables en un lugar estable.

Este desfasaje produce destrucción, sufrimiento, enfermedad y muerte.

¿Cómo se manifiesta en la vida cotidiana de las personas en Argentina?

La cantidad y velocidad de los cambios vividos en los últimos 10 años, genera incertidumbre y estados de alerta. Su imposición por la fuerza, rabia e impotencia. Las pérdidas continuas (de trabajo, posición económica, social, amistades, seguridad) duelo y tristeza.

En la clínica se manifiesta como: estrés, crisis de pánico, irritabilidad, insomnio, depresión y todos los trastornos psicosomáticos que conocemos.

Debemos destacar que el estrés crónico, la depresión y el aislamiento social, producen deficiencias en el funcionamiento del Sistema Inmunitario (a través del eje Límbico-hipotálamo-hipofiso-suprarrenal), que es el que nos defiende de las infecciones y del desarrollo de tumores.

 

2. Lo que más me llama la atención en mi práctica clínica es que quienes están siendo afectados son cada vez más jóvenes y la intensidad y gravedad de los síntomas son cada vez mayores. Cánceres terminales en chicos de 17 años. Cáncer con metástasis masivas, que en tres meses cursa desde el primer síntoma hasta la muerte, en una joven de 25 años. Infartos masivos de miocardio en jóvenes de 30 años. Hipertensión arterial severa a los 22 años. Fatiga crónica y disestrés a los 36 años.

Antes se hubiera interpretado que aumentó "la virulencia" de los tumores o los gérmenes. Hoy sabemos que ha disminuido la eficiencia del Sistema Inmunitario.

Estos son jóvenes superexigidos que se despiertan en mitad de la noche y ya no pueden de dejar de pensar en lo que tienen que resolver en el trabajo, o en el informe que deben hacer para la Facultad. Para ellos, sábado y domingo pueden ser laborables, y si los llaman deben ir. Si es necesario, trabajan hasta las 11 de la noche por el mismo sueldo. No saben (y temen), cuándo les dirán finalmente: "Usted no puede ingresar más a la empresa. Está despedido". Algunos, no consiguen su primer trabajo. Otros ya lo perdieron.

La clase media y media baja es la más afectada, porque son los nuevos pobres, los que han tenido la experiencia vital de haber vivido de otra forma mejor y saben que eso es posible. No nacieron pobres. Han podido estudiar, leer y hasta viajar. Hasta hace 3 o 4 años tenían un trabajo estable desde hacía 20. Todo se fue al demonio en poco tiempo.

Una persona de más de 40 años no consigue más trabajo en ningún lado. Debe arreglarse como pueda por su cuenta.

A varios de mis pacientes les pregunté qué gritarían si pudieran. Varios coincidieron: "¡Basta!    ¡Déjenme en paz!"

Estos miembros de la clase media empobrecida son también quienes aportaron sus conocimientos y experiencias contribuyendo en la organización del movimiento piquetero.

Es importante saber que quienes salieron del aislamiento, juntándose con sus iguales para tratar de encontrar soluciones, evitaron los trastornos psicosomáticos y la depresión conservando la salud. Esto confirma estudios previos sobre situaciones similares.

La solidaridad es preventiva.

3. Las personas que padecen trastornos psicosomáticos son "sobreadaptadas" al sistema de producción capitalista. La dificultad en reconocer y expresar emociones y sentimientos corporalmente y por medio del lenguaje (alexitimia), los asemeja más a las máquinas.

Hay "empresas" que deliberadamente eligen a sus ejecutivos entre quienes tienen estas características, porque saben que van a "dar la vida por la empresa".

Eso mismo obliga a los psicoterapeutas (trabajando solos o en equipo) a utilizar, además de la palabra, técnicas que incluyan la relajación y el autoconocimiento corporal y la posibilidad de expresar sentimientos y emociones por medios no verbales, tales como brinda el arte (literatura, plástica, drama, música, danza). Yo, desde hace 8 años, utilizo predominantemente música, que es lo que más conozco, con excelentes resultados.

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Articulo publicado en
Octubre / 2001

Boletín Topía