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El erotismo del tomate

 

Qué culpa tiene el tomate
Si está tranquilo en la mata

Desde la Guerra Civil Española en adelante el tomate ha sido parte del vaivén político de las naciones. Desde su escasez hasta sus virtudes han puesto en jaque a los gobiernos del mundo. Es que el tomate tiene ese color rojo, por dentro y por fuera, que lo hace altamente sugerente y peligroso. Aúna lo anterior con  formas redondeadas, por demás inquietantes, las  que impactan tanto al tacto como a la vista. Se le agrega una piel –no cáscara, piel- suave y brillante, por si todo esto fuera poco, en su centro, un llamativo ombligo se cubre con una pequeña flor verde con algunas pequeñas espinas. Como se ve una perfecta y riesgosa combinación de forma y contenido, algo que suele ser muy difícil de lograr, en especial en  política –más bien estos elementos se hallan estrictamente separados en lo que ha dejado de ser un arte para realizarse exclusivamente como managment o marketing.
Tan en peligro ha puesto el tomate al mundo que fue necesario producir uno que se alejara del original, es allí cuando hace su aparición el perita, que se pensaba podría aliviar los males producidos por su radical e impactante primogénito. Para completar la operación se estableció que nacía para ir derecho a la lata o a la salsa. Digamos que surgió para ser triturado, aplastado, licuado y envasado, pagaba así los ancestrales reproches que se le habían hecho al redondo y perfecto hermano mayor.
Si viene un yanqui hijo de puta
y lo mete en una lata
y lo manda pa Caracas
Digamos que la operación “Ocultar el tomate produciendo un perita” fue un perfecto fracaso de los más grandes estudios de diseño contratados por los más hábiles políticos de occidente.  Los mandamases del mundo estaban interesados en evitar el peligro que las canciones de la Guerra Civil Española han dejado como secuela a las nuevas generaciones (Ya se ve el lío que se les arma cuando el Che se les escapa de las remeras y canciones y se hace batuque callejero y demanda política). Por eso el perita y su imposición en verdulerías y supermercados. Por eso la lata, por eso la salsa. Lo antes posible había que sacar el redondo de escena.
Claro que la ingeniería política tuvo sus filtraciones y escándalos, parecido al affaire en que los rusos le robaron el secreto de la bomba atómica a los yanquis por vía de espías ingleses del M15, se pudo saber que el botánico en jefe del operativo del ocultamiento e intento de desaparición del redondo con la consecuente invención del perita era un fanático de las relaciones anales, tanto entre hombres como entre hombres y mujeres –se comenta que también miraba con intención a cabras y chivitas pero no hagamos prensa amarilla de un hecho político con pocos precedentes en Argentina y el resto de las naciones civilizadas. Es cierto, es necesario recalcarlo sin caer en actitudes racistas, que el origen turco del botánico jefe en cuestión legalizaba su non sacta inclinación.
Con estos bemoles ocultos el perita fue presentado con bombos y platillos para cumplir con el destino de ir derecho a la lata; pero los primeros obreros que lo manipularon tuvieron sensaciones por demás apasionadas por el nuevo y deslumbrante perita. Dejó un sesgo erotismo que no pudo ser negado tanto en campesinos como operarios de fábrica. Primero el mundo de la botánica y luego el de los humanos se infartó con la estricta comparación del nuevo tomate y las mejoras formas anales conocidas. El público se lanzó a la calle gritando algo así como que el pueblo quiere consumir el perita, o tomate sí, libros no. Así empujado por las masas, que vitoreaban su nombre tanto frente a la casa de gobierno como en paseos públicos, salió también a la venta. Hizo su aparición en verdulerías y supermercados el esperado y mentado tomate de nuevo diseño enloqueciendo a amas de casas, transeúntes, vigilantes de tránsito y empleados públicos. Conclusión la gente se lanzó a la calle en busca del nuevo tesoro doméstico. A todas luces un nuevo caos que tenía al tomate como protagonista.
Cuando querrá el dios del cielo
Que la tortilla se vuelva
Este es la genealogía más clara y ocultada hasta el día de hoy, después los enormes poderes económicos mundiales decidieron barajar y dar de nuevo para desterrar de una vez por todas al tomate y su peligrosa mezcla de mujer deslumbrante y comunista. Haciendo una selección estricta de personal en el laboratorio de botánica se dispusieron a crear un símil del portentoso tomate que los disminuyera de una vez y para siempre. Contrataron un equipo de japoneses que poco sabían de comunismo y mucho menos saboreaban los desmanes del erotismo. Ellos inventaron el cherry . Una maniobra clara para aplacar la voluntad y deseo de las masas, las que desapasionadas y silenciosas seguirían al gobierno de turno. Una maniobra irreprochable y limpia, se podría decir que es una manera de anular, de una vez y para siempre, el peligroso tomate y su arrastre entre las masas. No hay más que ver lo aburridas que se presentan las elecciones a la presidencia de la Argentina, lo larga que parece la campaña electoral y el desinterés que los ciudadanos tienen por todos los candidatos.
Sin duda hasta el día de ayer todo parecía bajo control pero la huelga de los consumidores reclamando que baje el precio del redondo, el perita y el cherry hace preocupar al gobierno y a los contendientes de la puja electoral que creían tenerlo todo resuelto con los Pumas y la aburrida campaña electoral, donde ni siquiera hizo falta hasta ahora prometer cambiar algo para que nada cambie. Es seguro que ninguno de los que lideran las encuestas quiere recordar esa estrofa con la que continúa la canción:
Que la tortilla se vuelva que los pobres coman pan
Y los ricos mierda, mierda.
Se puede agregar que, en secreto, han bajado a Buenos Aires consultores de todo el mundo para palpitar de cerca lo que se presume un movimiento sísmico en la política mundial. La historia, como siempre, dirá la última palabra.

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Articulo publicado en
Noviembre / 2007

Boletín Topía

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