Otra salud es posible y necesaria ahora en la Argentina | Topía

Top Menu

Otra salud es posible y necesaria ahora en la Argentina

 

La lucha en defensa de la salud pública por parte de los trabajadores de la salud y de los usuarios de los hospitales públicos va creciendo intensamente en todo el país.  A fines del 2009 la Revista Topía a través de Susana Toporosi realizó una entrevista a los médicos que dirigen las luchas por sus derechos y para reconstruir el sistema de salud en la provincia de Tucumán. 

- Hugo Almirón, médico dermatólogo, delegado del Hospital de Santa Lucía.

- Adriana Bueno, médica infectóloga, delegada del Hospital de Concepción y delegada elegida por la asamblea plenaria de hospitales para la Mesa de Negociación. 

 Topía: - ¿Cuáles son los problemas con los que se encuentran en la salud pública?

H.A.: - Creo que el puntapié inicial de los autoconvocados fue una crisis alarmante por la falta de representación de sus gremios. Sumado a eso, el Gobierno de Tucumán hace caso omiso al reclamo social de los trabajadores de la salud, mientras que a nivel nacional hay un desprecio por los trabajadores de la salud, con la muestra clara y fidedigna de la disminución del presupuesto de la salud para el próximo año. También se agrava, cosa que nosotros vemos, la cronicidad de las familias pobres. Nosotros veíamos no sólo un gran numero de desnutridos, y un gran número de la población infantil por debajo de la línea de pobreza, sino también familias enteras, el adulto crónicamente enfermo, acentuando su patología con la pobreza. Nosotros como hospitales del interior tal vez somos el termómetro de la situación real.

 Topía: - Sobre todo como hospital público…

H.A.: - Sí, no nos olvidemos que ciudades como Santa Lucía o Concepción, son lugares del interior, donde uno está más en contacto con estas personas, que ven en el hospital un refugio. A esto hay que sumarle los pacientes PAMI y los pacientes precarizados, que no tienen obra social.

Topía: - O sea, ustedes tienen un aumento en las consultas en el hospital público, producto de este empobrecimiento de la población.

H.A.: - Exactamente. A esto hay que sumarle que se ha invertido un montón de dinero en infraestructura, en materiales técnicos, pero no hay recursos humanos. En Tucumán usamos la frase “Los ladrillos no curan”. Porque tenemos un mega hospital, que es un hospital modelo en su infraestructura, moderna y nueva, pero no puede dar una respuesta a la sociedad debido a que no hay una inversión seria en recursos humanos.

Topía: - Te pregunto esto para poder hacer una relación con lo que pasa aquí con el Gobierno de la Ciudad. Esto también lo que marca es el avance en la precarización laboral, en el sentido de que hay recursos que son contratados o parciales y no se invierte en nombramientos que tengan estabilidad laboral. 

H.A.: - Podemos poner un ejemplo muy claro. El sistema provincial de salud de Tucumán tiene 16.000 trabajadores, de los cuales 5.216 son transitorios, es decir, están presupuestados, pero no se les ha dado el carácter de permanentes, cuando por una cuestión de derecho y de legalidad, deberían ser pasados a planta permanente. Sumado a eso, el caballo de batalla del sistema provincial de salud, el cual se dirige a la población a través de su centro de atención primaria, son lo que nosotros llamamos los precarizados. Son los que ni siquiera están en la nómina, pero son los planes Nacer, plan Árbol 1 y 2, plan Jefas y Jefes. Son planes municipales, son la conjunción de distintos planes. El plan Jefas y Jefes fue introducido en el hospital, pero nosotros no podemos dejar de reconocer que son trabajadores nuestros. Porque también, si bien pueden estar en la limpieza, en mantenimiento, ayudan a que funcione el hospital.  Hoy nos vemos con familias enteras con planes, que están dentro del sistema de salud, de una manera simbólica, pero queremos que esa precarización desaparezca.  Llamamos precarización también el que el 40% del salario de un trabajador de la salud se pague en negro. Esto habla a las claras del grado de total precariedad y de olvido que tiene el gobierno hacia los trabajadores de la salud. Esto ocurre en toda la cartera laboral, pero creo que el profesional de la salud es una persona totalmente aislada.

Cuando vine a Bs As, hace unos meses atrás traje la boleta de lo que cobra una enfermera en Tucumán con 18 años de servicio. Cobra $1.118. Otro caso, que creo que fue la gota que rebalsó el vaso es que cuando fue la gripe A, fallecieron dos enfermeras del Hospital de Niños de las cuales una, con dos hijos a su cargo no pudo dejar una pensión para sus hijos porque estaba precarizada, estaba contratada hacía más de 8 años. Una vergüenza.

Topía: - Esto tiene que servir como un caso modelo para entender cuál es la gravedad de la precarización laboral, porque muchos profesionales mismos no entienden que no es solamente una cuestión de cobrar o no vacaciones, que ya de por sí es muy importante.

H.A.: - Es interesante lo que me decís porque nosotros cuando empezamos esta lucha en Tucumán, te puedo decir que el 80% de los que estábamos no conocíamos lo que dice el recibo. Tuvimos que traer gente técnica del mismo sistema de salud que nos explicara punto por punto, necesitamos abogadas laborales, gente que solidariamente fue desde el Garraham, gente de Derechos Humanos, fue todo un proceso de madurar, porque este es un problema sociológico casi inédito.  En la historia de Tucumán nunca los trabajadores de la salud reclamaron en serio, o en conjunto. Antes si reclamaba la enfermera iba sola, si reclamaba el médico iba solo. Hay algo histórico, hay 7 categorías desde la A hasta la F y todos  los trabajadores de la salud de Tucumán van unidos en un mismo reclamo.

Topía: - ¿Qué otros signos de alarma tuvieron para registrar la gravedad de la situación laboral y salarial en la que estaban?

Hubo un comentario de un médico, Dr. Ernesto Arias, que relataba en la mesa del bar del hospital, que con 30 años de servicio no podía enviar a su hija a la universidad, que queda a 70km, porque esto implica mantener dos hogares, Entonces todos nos alarmamos. Y empezó un movimiento, de hablar a cada hospital y se decidió hacer una solicitada, el 1º de mayo, que decía: “Los trabajadores de la salud no tenemos qué festejar”. Y se nos ocurrió la idea de mostrar las boletas de sueldo. Eso después se hizo una bola de nieve, que fue creciendo, contagiando, y ahí nos interiorizamos en cómo pelear por nuestros derechos, sumar a esta gente precarizada de cuya existencia tan numerosa nosotros no sabíamos. Ellos supuestamente tienen que pagar monotributo, pero en el bolsillo les quedan $700, porque al monotributo que ahora aumentó hay que sumarle los gastos de traslado, y tienen que pagar un seguro, porque les pasa cualquier cosa y nadie se hace responsable. Entonces eso es lo grave. Creo que es allí cuando uno toma una decisión como esta de madurar y tomar un reclamo digno, en el que se pusieron 5 consignas. Una es la recomposición de la base de cálculo en cómo se calcula el básico, que está en los $150, y queríamos que pase a $500.  Otra es el pase a planta permanente a los 5.216 y que se les de una solución a los precarizados. Otra es que se reconozca la ley de carrera sanitaria; uno ingresa a la carrera sanitaria en Tucumán, y es lo mismo que haga o no haga cursos. Hace 21 años que esta ley no se aplica, que permita licencia de capacitación. La licencia por maternidad, que estaba prohibida para algunos trabajadores. Algo totalmente alarmante que sucede en estos tiempos. Sumado a eso, pelear por el 82% móvil, y que se pague la insalubridad.  En Tucumán a una de las profesiones más insalubres no se le reconoce la insalubridad. Esos fueron los 5 ítems. Porque a la vez nosotros tenemos que reunir los verdaderos reclamos. Mas allá de esto, el ejemplo de los trabajadores autoconvocados fue que en algún momento, el poder nacional y provincial creía que la dignidad se compraba, y se demostró contundentemente que no. Y el no fue rotundo, Yo creo que los trabajadores se animaron a decir que no y entonces lograron poner un primer reclamo, el principal de todo trabajador, que es la dignidad. Volver a creer en personas o delegados que se jueguen por lo real. Porque a nosotros nos pasó que el gremio AME que tenia casi 180 afiliados, a la altura de hoy terminó con casi 90 afiliados.

Topía: - Adriana Bueno, contanos cómo se organizaron para la lucha.

A.B.: - En la última marcha había más de 10 mil personas, la de las antorchas. Pero al principio éramos un puñadito que nos hacíamos la gamba con los ex combatientes de Malvinas que coincidimos ese día en la plaza, con el megáfono del párroco de la iglesia. Ahora tenemos escenario, pantalla gigante, wafles, música, etc.

 Después de la 1º y 2º marcha que seguíamos con el megáfono tratamos de buscar adhesiones en los hospitales de capital, nos reunimos un día en el Colegio Médico de Tucumán, y yo les decía que los movimientos sociales tienen que ser alegres, con mucha esperanza, con música y demás, entonces que contratemos una camioneta, arranquemos con la marcha de la bronca… ese tipo de música a la que después se agregó Resistiré. Entonces en esa tercera marcha, cuando nos bajamos de los vehículos nuestros, habían llevado los chicos de Tucumán una camionetita con unos parlantes… y el himno nacional, por supuesto. Siempre cerramos la marcha entonando las estrofas del himno. Yo me acuerdo esas 3 cuadras desde el estacionamiento hasta la plaza, comenzar a escuchar la marcha de la bronca, qué emoción, la misma que cuando anoche cantaban los chicos de la residencia, que en ese momento no estaban, que cantaban las consignas nuestras. Primero hacíamos la vuelta a la plaza Independencia.

Desde esa 1º marcha del 29 de mayo, habíamos ya hecho varias marchas para fines de junio, cuando llegan los primeros casos de gripe A y se establece la emergencia sanitaria. Eso nos devuelve a los hospitales, nosotros ya habíamos hecho una retención laboral, o paro, para ir a las movilizaciones, y siempre las movilizaciones eran posteriores al horario de trabajo, eran a las 13. Nosotros tenemos un régimen horario de 7 a 13, entonces nuestras marchas estaban hechas después de las 13 para no entorpecer el trabajo.

Topía: - ¿Los profesionales de Tucumán, en general, cuando salen del hospital, se van a otro trabajo o tienen un espacio de siesta libre? 

A.B.: - No, prácticamente nadie tiene espacio libre porque si fuera posible se trabaja 35 horas por día. Creo que esa es una realidad de todos los trabajadores de la salud.

Topía: - Porque uno de los problemas acá en Buenos Aires para movilizarse es la complicación para encontrar el horario adecuado para que puedan confluir los distintos sectores de los trabajadores de la salud. Los más restringidos son los profesionales porque salen corriendo de un trabajo para otro.

A.B.:  - Bueno, justamente eso es lo que la jerarquiza más a esa lucha, porque protestar afuera del horario de trabajo del hospital, significaba sacrificar el trabajo en la actividad privada. Entonces, eso tomaba un vuelo y un giro al que nunca hubiéramos pensado que íbamos a llegar. Lo que pone el pie en el acelerador, es cuando a fines de julio fallecen 2 enfermeras monotributistas, que desnuda la situación de la precariedad laboral, más allá de la causa de la muerte, la desprotección de la familia luego de la muerte. Una de ellas era diabética, que debería haber gozado de la licencia para no trabajar en el hospital, pero como día no trabajado era día no cobrado, y tenía 3 hijos que mantener, y no fue considerada una trabajadora, sino que estaba vestida de obligaciones y desnuda de derechos. Este episodio hizo que el Hospital de Niños se volcara masivamente a las marchas y para agosto comenzamos a ver en nuestras marchas que ya los hospitales de capital llegaban en columnas. Los del interior hemos venido sosteniendo perseverante y testarudamente esto, dando el espacio para que la gente tenga el proceso de incorporarse a la lucha. Que no vinieran, lejos de hacernos retroceder, nos hacía entender que teníamos que convencerlos, persuadiéndolos con la palabra, yendo a los hospitales y buscando gente que se identificara con nuestros reclamos y deje de mirar el beneficio propio y verlo como un beneficio académico y demás, y que uno verdaderamente se reivindique como trabajador de la salud con convicción, con dignidad, y así lo expresamos en su momento en solicitadas, que no íbamos a abandonar nuestros lugares de trabajo. Porque el discurso de la vereda de enfrente era: si no les gusta renuncien y que venga otro.  Nosotros de acá no nos vamos porque no somos circunstancialmente médicos o trabajadores de la salud, estamos convencidos de que cada uno va a ser sepultado y hasta el día que estemos lúcidos, el médico va a ser médico, la enfermera te va a hacer una gauchada si vive cerca de tu casa, y así. En cambio los políticos son a veces políticos por un tiempo, después desaparecen y nadie sabe que fue de su vida. El fallecimiento de estas dos compañeras fue un punto de inflexión, e hizo que el proceso tuviera un giro no pensado.

Topía: - ¿Cómo se manejaron en la relación con el gobierno, y con los otros estamentos del poder?

El Ministro de salud, el 27 de abril, recibió a los delegados y nos trató con soberbia. Fuera de toda visión política nos subestimó totalmente. Después hicimos pedidos de charlas con la Comisión de Salud de la Lesgislatura, cartas al gobernador, pedidos de audiencia… nunca nos contestaron. La indiferencia nos hacía crecer, porque nosotros hemos crecido gracias a la conducta del gobierno, ellos han alimentado este movimiento. Después comenzaron unos descuentos salvajes por el quite de colaboración. Lejos de amilanarnos todo esto tuvo un efecto contrario al que buscaban.

En las marchas no nos importaba si nos pasábamos de faltas sin aviso o con aviso, porque la protección la dábamos uno con el otro porque de tomar una medida la tenían que tomar con todos, entonces el sistema quedaba vaciado porque ahí ya teníamos conciencia y noción de que esto era una cuestión colectiva, que no podían despedir a todos, y seguimos hasta el día de la fecha. Después de sacarnos bastante de nuestro dinero, la amenaza por parte de la Secretaría de Trabajo era de que íbamos a ser cesanteados. Como eso no nos hizo retroceder, fue meternos la mano en el bolsillo. Como afortunadamente teníamos una independencia económica, sabíamos que el mayor peso económico lo íbamos a tener que soportar los médicos y no nos molestaba, nosotros siempre tratamos de cubrir a nuestra enfermeras… como eso tampoco nos echaba atrás, pretendieron criminalizar la protesta poniéndonos denuncias por abandono de persona. Fueron los fiscales, la gente no estaba abandonada, al contrario. Esto no les dio resultados tampoco. Cuando llegamos al 17 de octubre, la esposa del gobernador que es diputada y senadora electa, nos acusó de desleales, que si todos los jóvenes hubieran sido del partido justicialista hubieran sido más leales y no estarían en la calle, cuando ellos tienen un origen en la Unión Cívica Radical, y esto está documentado. Ellos pedían lealtad. Eso significó la 1º marcha de las antorchas, con más de 10 mil personas, nosotros calculamos 15 mil, y después trataron de dividirnos, de lanzar rumores acerca de cuáles eran las aspiraciones de cada uno de nosotros. Pero nada ha podido quebrarnos. Al contrario, aún siendo un grupo absolutamente heterogéneo, porque acá está desde el PO hasta la derecha más conservadora, y  mantener las asambleas interhospitalarias y hospitalarias con decisiones democráticas por la organización ya aceitada después de tantos meses, y totalmente respetados los mandatos por nosotros, exigía una templanza para buscar los puntos de coincidencia.

Porque nuestros pedidos son que todos los aumentos vayan a la base de cálculo, que es lo que te garantiza una pirámide salarial, que todos los transitorios pasemos a categorías permanentes, porque yo llevo 13 años de antigüedad y sigo siendo transitoria. Otro de los pedidos es el 82% móvil, acá un jefe de servicio que se jubila lo hace con $1.400, el ex jefe del servicio de clínica médica tiene esa remuneración, la viuda de un médico está cobrando $747,50, la viuda de un enfermero $487,80. La ciudadanía tampoco puede permitir que sus profesionales y los hijos de obreros que hemos tenido la posibilidad de educarnos seamos tan maltratados. La mayoría de las personas no lo sabían, nosotros lo hemos publicado desde muchas solicitadas. Y otro de los puntos es la revisión y puesta en vigencia de la ley de Carrera Sanitaria, que está solamente reglamentada en los puntos que hacen a las obligaciones pero no a los derechos. Y por otro lado el tema de la insalubridad, tanto provisional como en el sesgo laboral en determinadas áreas del hospital que allá no se está pagando.

Topía: - ¿Qué rol tuvieron los pacientes de los hospitales en esta lucha?

H. A.: - Tuvieron el rol más importante. Ellos vieron la preocupación que teníamos al emprender nuestros reclamos, que eran los principales damnificados y  a los cuales nunca abandonamos.  Se autoconvocaron, solo ellos hicieron sus pasacalles como pacientes autoconvocados de distintos hospitales. Los que hacían quimioterapia también se autoconvocaron, y hasta los niños, hijos y pacientes de autoconvocados. Fue un momento emocionante de toda la lucha. Este viaje a Bs As era también para repudiar el acto del gobernador de militarizar los hospitales, mas de 400 efectivos tomaron los hospitales el día martes de la semana pasada, maltratando a los autoconvocados, agrediendo físicamente y psicológicamente al personal de todos los hospitales donde se agolparon los policías no solo uniformados sino también de civil, y sumado a esto en el hospital y Maternidad, que es modelo de Latinoamérica, con 15mil partos anuales, hubo un apagón antes de tomar el hospital. Recuerda a otras épocas, lo único que faltaban, como decía la Dra. Bueno, eran los Falcon verde. Creo que vale la comparación, ni en la época de Bussi se tomaron los hospitales. Creo que si hay algo que va a recordar todo el país es que el gobernador Alperovich puso la policía en los hospitales. Un acto que repudió todo el país, hemos tenido mas de 10 mil adhesiones, todas las entidades del país de Derechos Humanos se han pronunciado, distintas comisiones del Senado, de la provincia, hospitales de capital, repudiando estos hechos que ojalá no vuelvan a suceder porque es denigrante para el trabajador y para la sociedad.

Justamente de eso nace una consigna de los trabajadores de la salud mental, de los psicólogos autoconvocados, que propuso” Con el hospital cerrado, la conciencia abierta y las manos limpias”. Con esta consigna nosotros nos acercamos a los hospitales, ayudamos en los que más tensa tenían la situación. Todo el pueblo respondió con total enojo, las 20 mil personas que llenaron la plaza, y la consigna de esta marcha fue: ”Defendamos la democracia. Por un Tucumán en democracia”.

Topía: - ¿Qué esperarían, que se imaginan a futuro, cuando esta entrevista sea publicada?

A.B.: - Nosotros para esa fecha nos imaginamos ya habiendo logrado varias de las cosas que estamos hoy en día pidiendo, estamos convencidos de que vamos a ser reconocidos en la mediación, y que además vamos a poder tener una injerencia en el trabajo de la ley, que es una de las cosas que más nos interesa. Seguramente ya vamos a tener en nuestros haberes las sumas, que no van a ser en negro Esperamos lograr que nuestros sueldos sean en blanco, y nos imaginamos esperando que nos den la personería jurídica y la inscripción gremial, porque todos los delegados y la comunidad del interior, está trabajando fuertemente para la sindicalización. Entendemos que el movimiento autoconvocado es maravilloso pero tiene que tener una organización, porque como decía alguien importante, solo la organización va a vencer al tiempo.  La organización está dada en la sindicalización, nosotros reivindicamos al sindicalismo como una tarea noble. En nuestras cabezas y nuestras mentes no está para nada detestar una forma de defensa a los trabajadores porque dos o tres vivos hayan tergiversado el significado de lo que es ser delegado y la tarea sindical. Vamos a reivindicarla.  Espero que cuando esté leyendo este artículo estemos teniendo más logros puestos ahí.

Una cosa más, no más monotributistas ni trabajadores desamparados. Eso en el siglo XXI no puede ser, no lo podemos permitir, no podemos permitir sueldos de trabajadores por debajo de la línea de la pobreza. Nuestro sector tiene sueldos tan bajos que para llegar al mínimo de la Nación, los compañeros de las categorías últimas, la d, la f, necesitan que el estado los subsidie, porque por nuestro propio escalafón y salario no podemos llegar a este mínimo.

Topía: - ¿Cuánto está cobrando un médico de planta de un hospital público de Tucumán?

H.A.: - Aproximadamente en mano le quedan $2.100. Hay un 40% pagado en negro.-               

 
Articulo publicado en
Agosto / 2010

Boletín Topía

Ultimas Revistas

Ediciones recientes

Tapa del libro "Psicoanálisis en la revolución de octubre"
Enrique Carpintero (Compilador), Eduardo Grüner, Alejandro Vainer, Hernán Scorofitz, Juan Carlos Volnovich, Juan Duarte, Lev Vygotski, Alexander Luria