Artículos escritos por Carlos D. Perez | Topía

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Carlos D. Perez

Sadismo Divino

Es destreza de la psiquiatría haber desarrollado, con rigor a veces, con fantástica inventiva otras, una capacidad descriptiva que agrupando rasgos, modos de ser, impulsiones, restricciones, tics conductuales... concibió variopintas entidades nosológicas. Y dado que se responsabilizaba al suceder somático de lo que resultara ajeno a la conciencia, la intervención clínica quedó circunscripta al lema de las casi 2000 páginas del Vademecum Clínico de Fattorusso-Ritter: del síntoma a la receta.

Elie Wiesel y los huérfanos de Adán

Fue en el transcurso de una sesión de análisis. Llevado por sus ocurrencias, el paciente había entrado en el difícil tema de la trasgresión y puso como ejemplo paradigmático el atrevimiento de Adán al probar el fruto prohibido. Advertido del modo en que la culpa enredaba su intimidad, intervine para distinguir lo que llamé seudo trasgresión, que aparenta vencer una prohibición pero termina consolidando la posición anterior. En el caso de Adán, el Bien como paraíso perdido y el Mal como pecado y culpa. Fue allí que recordó haber leído un libro escrito por Elie Wiesel, en el que se ocupa de Adán de un modo que ahora le resultaba afín a mi interpretación. “Quién diría –dijo-, resultar hermanado con el primer hombre”. La frase tuvo otras resonancias, que abrieron líneas asociativas, y quedó flotando la referencia al autor mencionado. Cuando a la sesión siguiente me trajo en préstamo su ejemplar de “Mensajeros de Dios”, de Wiesel, yo había hecho mi propia investigación: publicado en 1989 por el Seminario Rabínico Latinoamericano, no se encuentra en librerías, pero en la AMIA conseguí un ejemplar. El primer capítulo es “Adán o el misterio del principio”.

El absurdo acto de matar

Crimen del psicoanalista
Carlos D. Perez

Edicion Impresa

169.00 ARS

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Comienza enero en Buenos Aires. Como en todo el mundo, la cristiandad, la civilidad han celebrado el renacimiento número 2016 del Señor y, parejamente, del Nuevo Año. Y como en todo el país, la mitad más uno del electorado ha festejado la llegada a la presidencia de un empresario que basó la campaña en el empeño -en el propósito- de producir diálogos no confrontativos, es decir, el fin de las ideologías.

El desarrollo de esta novela no podría ser ajeno a ese contexto, aunque sí lo sea para uno de sus protagonistas, el psicoanalista Andrés Kowes, quien acuciado por un raro malestar decide escribir acerca de sí mismo en vez de hacerlo, según su hábito, sobre sus pacientes. Separado de su mujer, los hijos en el exterior, vive sin compañía en un ph, donde tiene el consultorio. Cuando los síntomas van limitando sus movimientos, descubre un insípido polvo blanco mezclado al azúcar del recipiente que usa para endulzar el mate de cada mañana. Ha sido envenenado, sólo un paciente puede ser el responsable.

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Un caso de impotencia masculina

Los Ateneos Psicoanalíticos de Topía

Los abordajes clínicos psicoanalíticos de la impotencia masculina tienen ya una larga historia. Desde el propio Freud a los trabajos de Sándor Ferenczi, este síntoma fue objeto de trabajo y reflexión por parte de numerosos psicoanalistas. Pero, las transformaciones de la subjetividad y la sexualidad en nuestra época nos llevan a preguntarnos ¿cómo se presenta y se trabaja con estos pacientes hoy? ¿Qué herramientas clínicas disponemos en la actualidad?

Importancia de la Impotencia

Cierta vez un colega me dijo, al resguardo de un vino, que hasta que el pájaro levanta vuelo, todos somos impotentes. Tesis arriesgada, de las que el vino promueve, el problema consistía en pensar la no erección como impotencia. ¿Qué decir -le pregunté- del dios Príapo? La ciencia médica se valió del mito para describir una “erección dolorosa que impide el goce sexual.”i Y abundaban los impotentes a los que se les para.

Cómo trabajar con el encierro narcisista

¿Cómo trabajar en la clínica psicoanalítica el encierro narcisista? Ante esta pregunta abierta sobre una cuestión tan vasta, que ha promovido a su vez intervenciones de lo más diversas, trataremos de circunscribir algunas –pocas- generalidades que operen como referencias posibles con el objeto de establecer una comprensión conjunta sobre el asunto propuesto

 

Carta de lectores

El siguiente texto fue enviado a raíz de la publicación en nuestro número anterior del artículo Fin de análisis: la utopía de analistas y pacientes de Alejandro Vainer.

 

Hola Alejandro, acabo de leer en Topía tu interesante artículo sobre el fin de análisis, donde señalás algunas paradojas, como en el caso “humorístico” que contás, y también invitás a los lectores a que examinen sus propias experiencias, sean como pacientes o analistas. Está bueno.

Locura y normalidad

Comenzaré por una aproximación lexicológica que habilite algunas disquisiciones relativas a los dos términos del título. Contra lo que podría suponerse, la etimología de “loco” poco aporta a la raíz del concepto; según el diccionario de Corominas, es una palabra propia del castellano y del portugués louco, procedente de laucu, de origen indeterminable, quizá se remonte al árabe, donde láuca, láuq -femenino y plural del adjetivo alwaq- se emplea para aplicarle a alguien el mote de tonto... o loco.

La metáfora interpretativa

La interpretación psicoanalitica vale en tanto disponga de valor metafórico, dirigiéndose tanto hacia lo inconsciente del paciente como al del analista que la esgrime. La metáfora es interpretativa. Consiste en interpretación de verdad. "La verdad, lo real es cosa de arte".

Alejandra Pizarnik: textos de locura y suicidio

                            Y yo seré el premio de este enigma. Me daré a conocer
a aquellos que acierten en la charada universo y que desprecien

La formación del psicoanalista

Cuestionario: 1- ¿Podría relatar cómo, cuándo y dónde se formó como analista? 2- A partir de su desarrollo profesional, ¿qué considera importante en la formación de un analista? ¿Podría ejemplificarlo con viñetas clínicas? 3- ¿Qué le aconsejaría a un profesional recién recibido que quiere empezar su formación analítica?

Alfredo Caeiro

 

1-Se podría contestar a esta pregunta con un relato cronológico y detallado de cómo, cuándo y dónde, tipo curriculum, pero como analista no puedo hacerlo, porque la formación, por lo menos en mi caso, tuvo que ver con posiciones políticas y militantes, identificaciones, transferencias y frustraciones. Esta pregunta me compromete muy íntimamente y desde esa intimidad prefiero contestarla.

Para vivir sin “hamburguesarse”

Reunión de aniversario en un hotel. En un momento, uno de los asistentes dice “83” y todos ríen, otro retruca: “122”, la risa aumenta, un tercero intercede con “24” y las carcajadas se extienden por todo el salón. Sin entender, un mozo recién incorporado al servicio le pregunta a otro: “¿Qué le pasa a esta gente? ¿Están todos locos que los números les hacen reír?”. El otro responde: “No te preocupes, es la reunión anual de los humoristas, tienen los chistes numerados y no necesitan contarlos”.

Los Duelos

Los duelos son un tema frecuente en la vida y en la clínica psicoanalítica. Desde el clásico Duelo y Melancolía de 1915, la conceptualización y la consecuente forma de trabajo con los duelos implican un problema teórico y clínico. Para ello consultamos a tres psicoanalistas para que respondan tres preguntas sobre el tema.

1- ¿Cómo conceptualiza Ud. el dolor y el duelo?
2- ¿Cómo diferencia clínicamente el duelo normal y el duelo patológico?
3- ¿Cómo trabaja clínicamente con los duelos en el tratamiento psicoanalítico? Puede ejemplificar con alguna situación clínica.

Del miedo enemigo del acto

Casada hace unos cuantos años, Carol trae una y otra vez a sus sesiones de análisis el dilema de la separación de su marido. Dice haber llegado sin amor al casamiento pero encontrando en él una posibilidad de tomar distancia de sus padres. El padre la llamaba “mi princesita” y ella correspondía con una idealización que apenas disimulaba su endeblez. Por la madre, en cambio, siempre sintió un intenso amor-odio; esa madre, ejerciendo sobre Carol una fascinante tiranía, vivió a su través una segunda juventud.

Trampa 22

Esta comunicación pudo haber batido un record de brevedad, al ser tan sólo de cuatro palabras. Cuando Susana Toporosi me llamó para invitarme a escribir para Topía un artículo sobre “el analista en análisis”, le dije que lo haría sin problemas, más aun, le dictaría de inmediato el texto completo: “No hay tal cosa”. Mujer al fin, ella invocó equivocadamente –no por mujer sino por el dato- que yo tendría experiencia en esto de recibir analistas en busca de análisis.

El Mal que por Bien no venga

Encasillados en el sistema decimal, la inminencia del próximo milenio nos urge a imaginar cómo entraremos en él, qué puede ser lo que se viene. En estas circunstancias, Topía me ha solicitado alguna reflexión acerca del mal con el que habremos de ingresar al año que cambia los cuatro dígitos. Intentaré examinar algunas invariantes que desde siglos nos inquietan, para intentar una apuesta prospectiva.

Siete lunas de sangre

La Condesa Erzsébet Bàthory
Carlos D. Perez
Tapa del libro

"Al abrigo de los muros de sus castillos, una gran dama, Ersébet Bàthory, dió muerte, en Hungría, a jóvenes sirvientas y doncellas de la nobleza. Lo hizo con infinita crueldad ... Es la conciencia, en oposición a la delirante sangre fría que evoca el nombre de Ersébet Bàthory, la que ordena estas frases desoladoras. No se trata de remordimientos. Tampoco se trata, como ocurrió en el espíritu de Sade, de la tempestad del deseo. Se trata de hacer que el hombre tome conciencia de la representación de lo que realmente el hombre es. El cristianismo eludió esta representación. Sin duda alguna, el hombre, en general, debe también eludirla para siempre, pero la conciencia humana - con orgullo y humildad, con pasión pero con estremecimiento - debe conocer el horror en su máxima expresión", excribe Georges Bataille a propósito de esta Condesa, que a fines del siglo XVI y comienzos del XVII asesinara a seiscientas diez muchachas para bañarse de inmortalidad con su sangre.

Colecciones: 

Búzios literario

Llegaban las vacaciones y dispuse lo necesario para los esperados días del "nada que hacer". Ese año habíamos elegido Búzios, al que vamos cuando Brasil nos tienta y podemos no resistirnos. ¿Qué era lo necesario? Nada, ni siquiera mallas o música pues allá encontraríamos por demás. Pero un ítem debía ser cuidadosamente llenado: las lecturas.

Delinquir

Cuando Enrique Carpintero -director de Topía- me llamó por teléfono proponiéndome escribir para la revista, se produjo un equívoco: entendí que el tema sería “Delincuencia y cultura” y ya estaba enredado en el convite cuando caí en la cuenta que se trataba de “Delincuencia y política”; acepté con la intención de valerme del fallido.

Estética y principio de realidad

Importa tener en cuenta -en razón de lo que sigue- que la concepción freudiana del desarrollo mental es una ficción teórica que dispone las piezas en el ajedrez de un tablero que cobra significación cuando cada elemento ocupa un lugar. El propio Freud lo estipula en el séptimo capítulo de La interpretación de los sueños: “Un aparato psíquico que posea únicamente el proceso primario no existe, que nosotros sepamos, y en esa medida es una ficción teórica”.

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