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Locos por el neoliberalismo. Subjetividad y capitalismo

Tapa de Topía #77. Locos por el neoliberalismo. Subjetividad y capitalismo

Artículos en esta edición

Locos por el neoliberalismo. Capitalismo y subjetividad

Nota de los editores Revista Topía N°77 Agosto/2016

¿El neoliberalismo ha vuelto? El capitalismo nunca se fue y atraviesa nuestros cuerpos. El problema es hasta donde avanzó. “Es más fácil pensar el fin del mundo que el fin del capitalismo” ironiza Fredric Jameson. La profundización de la hegemonía del capitalismo actual cala de distintos modos en la subjetividad de hoy. Ocupa todo nuestro horizonte y parece haberse convertido tanto en una usina de injusticias como en el único mundo posible.

Algunos prefieren llamar este momento “neoliberalismo”, para confrontarlo con otras formas posibles dentro del capitalismo. Hace un tiempo fueron opciones de “capitalismo con rostro humano”, la “tercera vía”. Más cerca, el llamado “progresismo” o “populismo”, que está mostrando su fracaso en distintos lugares del planeta. Por supuesto, desde ese lugar, la culpa la tiene el neoliberalismo y no las propias limitaciones de dichos proyectos.

Patologías del neoliberalismo

Editorial Revista Topía #77 Agosto/2016

Lo que se denomina neoliberalismo define las formas actuales en que el capitalismo ejerce su dominación. Para ello construye una subjetividad sometida al capital donde naturaliza sus características presentando su política económica ajena a intereses particulares, es decir, desvinculándola de cualquier referencia a las relaciones de producción; no hay modo de producción capitalista y su obvio conflicto de clases, género y generación.

Neoliberalismo y Violencia

La implantación del neoliberalismo a nivel mundial en los últimos cuarenta años ha venido acompañado con la expansión de un mito fundador, creado por sus principales ideólogos. Ese mito fundador sostiene que el neoliberalismo se ha impuesto por la superioridad intrínseca del mercado y que, por libre competencia, han sido liquidadas aquellas formas de organización social que trataban de impedir el funcionamiento armónico y automático de los mercados, así como reducida la injerencia de los estados en la actividad económica de los capitalistas y sus empresas. En este mito se resalta que la imposición del neoliberalismo, como una nueva fase en la historia del capitalismo, ha sido pacífico y sin mayores contratiempos.

La creencia neoliberal

Topía, en su aniversario 25, al cual pocas revistas llegan y, por lo cual, hay que felicitar a sus directivos calurosamente, nos ha convocado para discutir sobre el neoliberalismo -y su persistencia- desde distintas perspectivas y a mí me han dado como tema el de “La creencia neoliberal”, para lo cual considero necesario revisar el sentido del término.

El Diccionario de la Real Academia Española define el término creencia como “firme asentimiento y conformidad con alguna cosa” y, también: “dar firme asenso a las verdades reveladas por dios y propuestas por la iglesia”. Es decir, es un término muy relacionado con la fe y, particularmente, con la fe religiosa, lo cual nos remite al discurso premoderno, medieval, que fuera sustituido en la Modernidad por un discurso centrado en lo humano más que en la deidad, pero con el mismo supuesto de realización futura ya no en el paraíso sobrenatural, sino en la realización de un progreso permanente en la tierra, lo cual se convierte en la nueva utopía.

Neoliberalismo, la reforma del sector salud y mercantilización

La década del 80 en Latinoamérica es conocida en la literatura especializada como “la década pérdida”, por tratarse de un período marcado por bajo crecimiento económico y diversos problemas estructurales entre los que destaca la elevada inflación.

El gobierno de Raúl Alfonsín, que representaba el sector más progresista de la Unión Cívica Radical, intentó la reconstrucción del estado en base a la expansión del gasto social en un contexto internacional desfavorable para las economías latinoamericanas. La victoria de Ronald Reagan en Estados Unidos y de Margaret Thatcher en Gran Bretaña inauguró un período de fuerte contracción monetaria en los países centrales, enmarcada en lo que se conoce como la “revolución conservadora”.

Neoliberalismo y Aparato Psíquico: “La libertad me esclaviza”

A 116 años del comienzo de la maduración del psicoanálisis, Freud sigue siendo un conjunto informe de citas y textos; el movimiento psicoanalítico no ha logrado integrar su teoría en un paradigma organizado y organizador de posteriores “aportes”; y no hablemos de presuntas reorganizaciones que han terminado de hundir al fundador en el olvido. Pocos admiten que las dos tópicas históricas se interpenetran en una sola: El Aparato Psíquico, que es el articulador simbólico-afectivo entre lo biológico y lo histórico cultural. “Psicología de la Masas” es claro en decir que el psicoanálisis es por derecho y de hecho “una psicología social”, sin sociologismos, psicologismos, ni biologismos: Hipercomplejidad. Este es el gran motivo de la resistencia permanente a Freud: fue un pionero de las epistemologías de la hipercomplejidad. Pensar complejo cansa. Salvo que se repita lo que no se entiende.

Muchos psicoanalistas también consideran “los escritos sociales” como un aditamento que Freud hubiera escrito para mayor cultura de sus seguidores; se dan como seminarios aparte sin relacionarlos con la ontogénesis ni las tópicas, algunos estudiantes los hacen y otros no. “Moisés y el Monoteísmo” plantea claramente la historicidad del Aparato Psíquico, el Superyó Cultural cambia y, por lo tanto, los Superyoes individuales cambian con los cambios histórico-culturales, ergo, cambian el Yo Realidad Definitivo y si estos cambian, lo hacen el esfuerzo y la calidad de la Represión Primaria o la Censura entre sistemas…, por lo tanto, cambia el Ello-Inc.

Padre Rico, Padre Pobre

Columna

Robert Kiyosaki es empresario, inversionista y escritor. Es un mentor de la autoayuda financiera, una propuesta donde en el capitalismo actual, vende la ilusión de que cada cual es dueño de hacerse rico. Es autor de numerosos libros que fueron éxitos de venta. Padre rico, padre pobre (1996) fue el primero. Escribió varios, entre ellos El cuadrante del flujo del dinero (1999). En 2012 publicó Queremos que seas rico en coautoría con el actual candidato a presidente de USA, Donald Trump.

Mirar y Comer

El trigo y el arado

El trigo y el arado se mancomunaron para iniciar la revolución de la agricultura que cambió el mundo, una transformación que hizo que la población del planeta aumentara en forma exponencial. A partir de los surcos hechos por el arado y las semillas que allí crecerían, se modificaron radicalmente los hábitos alimentarios, las formas de la sociabilidad, los cuerpos y los gustos. Como consecuencia de estas transformaciones, la alimentación variada y más completa de los cazadores-recolectores se perdió para siempre.1

La dieta se basó en la producción de granos, verduras y hortalizas (cebada, trigo, arroz, espinaca) y en los pocos animales que el mismo agricultor logró domesticar (pollos, porcinos, vacas). Esto obligó a los campesinos a establecer una relación estrecha con la tierra y sus animales de cría, de esta forma nacieron las aldeas. En ellas comenzó una valorización del sedentarismo, necesario para cuidar los cultivos y antagónico al desplazamiento constante de los grupos humanos nómades. La vida se centró en la producción agrícola y en la propiedad privada, en ese mundo más pequeño y parcelado se establecieron las bases de las futuras ciudades.2 Es impactante el crecimiento del sedentarismo sistemático en todo ese proceso.

La insoportable levedad del consumo musical

Los jóvenes de ayer discutíamos algunas cosas que hoy parecen insólitas. Una de ellas era la oposición entre la “música comercial” y la “música no comercial”. Por supuesto, quienes dividíamos de este modo las artes, descalificábamos todo lo que entrara en la primera y estábamos resueltamente a favor de la segunda. En el primer grupo entraba la música hecha con el lucro como principal propósito. Allí entraba desde cierta música “melódica”, la música hecha para bailar (pasaron algunos años hasta conocer los orígenes de la música disco como música de minorías), todo el “pop” diseñado para atraer a todos y todas (aunque entonces no hacíamos dichas distinciones). En fin, todo lo hecho sólo para “vender”. Del otro lado estaba el rock, el jazz, el jazz rock, nuevos aires de tango y folklore. En síntesis, todo lo que fuera búsqueda y experimentación. La discusión terminó en los 80. Algo había cambiado, pero no era la música solamente. Pero me llevó tiempo entenderlo.

No hay músicas por fuera de nuestros tiempos. Una obviedad, pero hay muchos que consideran que la música no sólo es inmaterial, sino atemporal. Las experiencias musicales siempre estuvieron determinadas por los tiempos económicos y políticos, tal como lo demuestra Jacques Attali en su libro de 1977, Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. En el momento de publicación de dicho texto, se estaba produciendo la transmutación de la economía y la política mundial del capitalismo del llamado Estado de Bienestar al actual capitalismo financiero. Attali intuye los cambios al denunciar la repetición y la mercantilización de la música, pero se ilusionaba con la posibilidad del surgimiento de una sociedad y una música nueva, en lo que designa como “composición”, donde surgiría el acto libre y el “disfrute del ser en lugar del tener”: “la composición libera el tiempo para vivirlo y no ya para almacenarlo. Ella se mide, pues, según la amplitud del tiempo vivido por los hombres, viniendo a sustituir al tiempo almacenado en mercancías.”

La guirnalda sórdida

Columna

Las imágenes capturadas han dejado en último lugar su empleo como medio de elaboración estética y de memoria, de registro histórico, para ser ahora un medio de comunicación directa que usufructúa su potencial de inmediatez y de condensación.

Cuerpos Capitales

Del cuerpo como capital generador de plusvalía, al control de la subjetividad

Muchos de nosotros somos hijos o nietos de inmigrantes, gente trabajadora que llegó al país escapando de persecusiones o guerras a partir de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Quienes se establecieron en el campo, generalmente formaron familias con muchos hijos. La prole numerosa era un activo importante para trabajar, con tareas diferenciadas a partir del sexo y la edad. Un importante potencial de trabajo físico en las tareas rurales, donde los cuerpos eran un capital significativo, que convenía producir (procrear) y mantener (alimentar) para aumentar la producción y las ganancias. La posibilidad de incrementar el patrimonio estaba en relación a la cantidad de hijos, a la cantidad de cuerpos que pudieran realizar y multiplicar las tareas laborales y las necesarias para sostenerlas. Digo las necesarias para sostenerlas porque la vida en función del trabajo implica que mantener los cuerpos, alimentarlos, es una tarea estratégica en función del trabajo. No estamos hablando aquí de gusto, ocio o creatividad, ya que este plus será decodificado en este momento histórico como una anomalía, como sucesos extraños aislados producidos por personas que se resisten a cumplir su destino familiar y social de construcción de ciudadanía a partir del trabajo.

Las imágenes ante la muerte

Recordemos que el nacimiento de las imágenes, sean éstas fijas o en movimiento (como en el caso del cine), están unidas desde el principio de la humanidad a la superación del dolor, el duelo y la incertidumbre ante la muerte. Pero si estas primeras imágenes surgen de las tumbas, es como rechazo a la nada y para prolongar en cierta forma la vida.

De ahí la necesidad de cubrir esas imágenes con colores, símbolos o dotarlas de la ilusión del movimiento, para soportar la idea insoportable de la finitud y del morir.

El giro del psicoanálisis V: Actuaciones simbolizables y no-simbolizables

Cuando Freud escribe su trabajo Recuerdo, Repetición y elaboración (1914) aparece un nuevo concepto que denomina “agieren” (actuación). En inglés fue traducido como “acting out”. Define “agieren” como una “repetición” en oposición con la capacidad de recordar; es “un empuje a repetir el pasado infantil en acto sin recordarlo”. Es decir, en el análisis el sujeto revive “experiencias emocionales reprimidas de la infancia” en la figura del analista o con aspectos del encuadre.

Actuaciones en la clínica

El concepto de actuación en psicoanálisis supone un curso de acción impulsivo, con características de descarga, claramente identificable, que repite situaciones infantiles de modo inconsciente y expresa el deseo de forma simbólica y distorsionada.

Surge en la transferencia -eventualmente a efectos de desconocerla-, puede manifestarse fuera o dentro de la terapia e incluso intentar destruirla, funcionando como defensa ante el deseo inconsciente.

Sobre los niños actuadores

Ya hace muchos años, exactamente hace 34 años, publicamos junto a David Liberman, Ruth Podetti e Irene Miravent un manual de Psicopatología infantil, que se diferenciaba agudamente de los manuales clásicos, porque tomaba como base el desarrollo de la conducta del niño en la sesión Psicoanalítica, a semejanza del maravilloso libro de David que apareció bajo el título de La Comunicación en Terapéutica Psicoanalítica (1962). El nuestro tomó el título Semiótica y análisis de niños (1983) porque habíamos aplicado al juego la famosa tripartición de Pierce que divide la semiótica en tres áreas. A saber: las áreas sintáctica, semántica y pragmática. De la preeminencia de la distorsión en alguna de esas tres áreas se derivaba una construcción psicopatológica. A raíz de la gentil invitación de Topía, publicación a la que me une un lazo de profundo respeto, de presentar un escrito clínico sobre la actuación, me decidí a releer con temor “aquello” que habíamos escrito ya hace tanto tiempo sobre el tema. Y fue para mí una gran sorpresa que “eso” no estaba nada mal, más bien todo lo contrario. Muchísimas observaciones clínicas ya daban cuenta de la gran cantidad de experiencia que habíamos acumulado en el psicoanálisis de niños, un análisis, por decirlo así pre lacaniano. Quiero trasladar a este escrito las observaciones generales que hicimos sobre los niños actuadores en su modo de manifestarse en la sesión de “juego”. Es decir, su estilo. Comentábamos que encontrábamos un nexo entre algunos niños que veíamos en la clínica y los pacientes adultos que habían sido estudiados y descriptos en la clínica psicoanalítica sobre neurosis impulsivas y perversas -como por ejemplo- lo hecho por O. Fenichel (1945), B. Joseph (1960), P. Greencare (1945), H. Rosenfeld (1965) y por los trabajos dedicados a neurosis impulsivas y perversiones de Liberman y Maldavsky en 1962 y en 1964. Como observarán, ya había un gran trabajo previo a la impronta que luego dejó Lacan y que tememos puede haberse perdido ante su enorme influencia. Este pequeño escrito clínico es en parte un homenaje a esa época.

El club de la pelea

Intervenciones en un grupo terapéutico de niños de 4 y 5 años

Armando un dispositivo: de potencia y resistencia

Este escrito cuenta una experiencia. Busca organizar algo de todo lo vivido, lo experimentado, dando cuenta de las intervenciones construidas, de los aciertos y de las dificultades encontradas. Crear un dispositivo exige un esfuerzo imaginativo y es también un pequeño salto hacia lo desconocido.

¿Por qué hacer un grupo? Emerge del interés en ver qué pasa con estos niños cuando “se los pone” con otros, partiendo de la sospecha de que algo nos iba a sorprender. ¿Cómo será su estar-ser con otros? ¿Cómo funcionaremos nosotros en un actuar terapéutico distinto al clásico dispositivo “individual”? ¿En qué devendremos?

Adolescentes entre lógicas institucionales que colisionan: Educación y Salud

Introducción

“Son revoltosos”, “no les interesa nada”, “no puedo dar la clase”, “son apáticos”. Éstas son las frases más comunes que escuchamos cuando nos acercamos a una escuela para trabajar con la comunidad educativa (directivos - docentes).

Nuestras acciones están motivadas fundamentalmente por dos vectores que confluyen, pero que no necesariamente obedecen al mismo objetivo: 1) la demanda de las escuelas y 2) la escasa concurrencia de lxs adolescentes al hospital y al centro de salud.1 Por las características de la población citada, sólo consultan por cuestiones puntuales, por ejemplo: alguna dolencia física y algunas chicas, en el mejor de los casos, para informarse sobre métodos anticonceptivos, cuando no, ante un embarazo.

Una posible creación

Poiésis es un colectivo autogestionado y autoconvocado, que trabaja en pos de la defensa de la salud mental comunitaria y en contra de las logicas manicomiales que gobiernan el espacio intra y extra muros. Realiza distintas actividades en la ciudad de La Plata, que tienden a fomentar la defensa de los derechos de las personas con padecimiento mental y la transformación de las prácticas vigentes en salud, para que éstas seas inclusivas, democráticas y horizontales, basadas en los principios de los derechos humanos.

El momento actual exige, en principio, una reflexión. Se respira un aire viciado. No está claro aún, pero las aguas se están agitando, lo podemos sentir. No nos permite mirar para otro costado.

Canción Animal (Cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor)

Escritos de Guardia

“El ojo de la aguja, la punta de mi lengua, es igual, es igual. En el comienzo fue un big-bang y fue caliente, revolver, revolver...”. Mientras iba entrando a la guardia, el bello Cerati me cantaba una profecía en el auricular. Pero yo no la escuché. Porque sabía que Vizzolini estaba de vacaciones. Sí, la vida era dulce. Hasta que vino Lázaro y su parafimosis.

Entre caníbales...tomate el tiempo para desmenuzarme

Déjenme decirles algo sobre los cirujanos. Son horribles. Es más: se empeñan en serlo y su fama se reinterpreta por gente que lanza máximas del estilo: “Yo defiendo a los cirujanos, porque hay que poder agarrar un bisturí y cortar a una persona. Por eso yo me dediqué a otra rama. Dicen por ahí, que ser cirujano es una sublimación del carnicero”.

Visibilizar y Subjetivar

Manifiesto para una Construcción Social de la Salud

El siguiente documento fue presentado en el marco del Cierre del XVI Congreso Argentino de Psicología, Psicología y Compromiso Social, que se desarrolló en la Ciudad de Mendoza a finales de Abril de 2016 y que organizó el Colegio Profesional de Psicólogos de Mendoza conjuntamente con la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA).

Psiquiatría, Psicoanálisis y Cultura Comunista

Batallas ideológicas en la guerra fría. Siglo XXI editores, 290 páginas

Obertura

Psiquiatría y cultura de izquierda

Una primera condición histórica de los problemas abordados en este libro se sitúa en el lapso que se despliega entre los años treinta y los cincuenta, y en el desplazamiento por el cual la psiquiatría, o una parte de ella, como saber disciplinar legítimo, se separa del modelo médico (de lo que Nathan Hale llama el “estilo somático”) y se reúne con otros saberes, provenientes del campo político, las ciencias sociales y la cultura intelectual. Ha sido un proceso complejo, con tensiones y malentendidos, que en una primera impresión puede comprenderse como una “desmedicalización” de la psiquiatría. En verdad, lo que nace es una formación de compromiso que no rompe sus lazos con la medicina, pero que ya no puede concebirse como una rama médica; un giro que, como se verá, se implanta con fuerza en los años de la segunda posguerra y se corresponde con un momento de consolidación, de reconocimiento y de autoconciencia de una psiquiatría renovada en torno de los temas de la salud mental. Pero nunca lo nuevo es enteramente nuevo. Los cambios en la disciplina psiquiátrica son parte de una reorientación de la medicina que recuperaba la tradición pública del higienismo que, en su saber y en los modos de intervenir sobre los problemas de la sociedad, se constituía en una ciencia social aplicada. Por supuesto, la higiene no ofrece una tradición homogénea; no faltan en ella debates y conflictos.

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Agosto / 2016

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