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Psicoanálisis

¿Que se juega en psicoanálisis?

Relataré brevemente tres situaciones:

La primera, una mujer joven consulta a un analista pero se le dificulta hablar sobre su padecer,  en las primeras entrevistas se queja de que el consultorio parece una oficina y que no se siente cómoda  sentada cara a cara en un ambiente tan formal. Que le parece que el analista no sabe nada comparado con otro famoso y que debiera tener sillones de cuero y un gran escritorio.  Después dice que consultó a este analista porque el famoso debe ser muy caro.

Los dueños del futuro

Nuevas formas de subjetivación

¡Nuevas formas…!   

De padres e hijos, o ¿qué es ser un buen padre?

Este escrito reúne cuatro relatos. Tres de ellos hablan de diferentes maneras de ser padre; el cuarto relata una modalidad liberadora de la cadena, propuesta por un hijo; su nombre es Franz; su apellido, Kafka.

Problemáticas del superyó: el masoquismo moral

A partir del examen crítico de algunos aspectos del origen del superyó, de su dotación agresiva y la relación con el yo, comúnmente relegados a un segundo plano,  este trabajo se propone reflexionar sobre las consecuencias del viraje teórico de 1920  hacia la teoría freudiana del superyó. Se examinará y repensará el superyó y su relación con el yo partir de la problemática del masoquismo moral según El problema económico del masoquismo (1924), para, finalmente, elucidar algunas particularidades relativas al problema de la eticidad, de la supervivencia y de las relaciones entre instancias psíquicas.

El tango de la muerte

Nuestro tango de esclavas - bajo el látigo de los opresores,

Oh, el tango de las esclavas del campo de Auschwitz,

Espuelas de acero de esas bestias, nuestros guardianes -

Oh, libertad, los días de la libertad nos reclaman

“El tango de Auschwitz”

Canción compuesta en Auschwitz por una joven judía desconocida que fue asesinada allí[1]

 

I

Psicoanálisis y Neurociencia: acerca de las dificultades y bondades de un diálogo posible

El número de publicaciones que hacen referencia al encuentro entre psicoanálisis y neurociencia ha crecido significativamente en los últimos años, lo que en principio impresiona como una señal auspiciosa de un posible enriquecimiento mutuo de estas disciplinas, con favorables repercusiones en el campo clínico. Entre otros, artículos como el de Pérez y el de Alonso del Campo y Bettini, dan cuenta de las posibilidades de crear un ámbito de intercambio. Sin embargo, buena parte de lo que se lee respecto de este tema está aún frecuentemente cargado de un fuerte prejuicio.

Sabina Spilrein: expropiación intelectual en la historia del psicoanálisis

Emma Eckstein fue la primera psicoanalista mujer, pero Sabina fue la primera mujer que produjo un impacto teórico significativo en la historia del psicoanálisis. En ella se entrecruzan una serie de interrogantes para responder a los cuales, en el presente texto, me limitaré a aportar datos, a relatar acontecimientos, fechas, lugares, publicaciones, cartas que no respetan orden cronológico alguno pero que circulan a lo largo de los siguientes temas:

Grupos de derivación: dando cuenta de un dispositivo y la lógica que lo rige

Grupos de derivación. Tomando como excusa estos grupos, quiero reflexionar con Uds. acerca de cómo pensar y diseñar un dispositivo, dando cuenta del para qué son pensados y los por qué hacerlo de una u otra determinada manera. En resumen dar cuenta de la lógica que lo rige.

Duelar el niño indómito en la actualidad

En la vida, para progresar necesitamos duelar un sinfín de circunstancias. Es cierto que, del mismo modo que lo hacen las situaciones estancadas, los vertiginosos cambios nos empujan a encarar uno que otro duelo. Porque las variaciones del contexto siempre conllevan algún replanteo o crisis personal. Entonces, en más de una oportunidad la vivencia es extrema. Y sentimos “morir un poco”, como si perdiéramos definitivamente referencias o algún remanente de añeja inocencia.  En un capítulo específico titulado “La muerte”, me referí a tales peripecias (Billiet, 2011).

Eso que no puede decirse, no puede callarse1

Hacía diez años que no tenía noticias de él. Su mudanza a Londres por razones de trabajo había dado un final a su análisis. Habían pasado casi diez años y un día Juan me llamó desde Londres. Su padre había muerto algunos meses atrás y en el momento final le había confesado un secreto largamente guardado. Juan tenía un hermano, 5 años menor, de un matrimonio paralelo que el padre tenía en Montevideo. Juan intentó volver a analizarse en Londres pero no podía hacerlo. Me contó que nunca pudo resolver esa necesidad de tomar unas copas en el sillón como único modo de quedarse dormido.

De cómo el padre (de la horda) se comió al grupo de hermanos1

Érase una vez una horda -plantea el texto freudiano de Tótem y Tabú[1]- en la cual el macho jefe era dueño de las mujeres -en realidad del destino de cada uno de sus integrantes-. Segundo tiempo del Edipo, padre que es la ley. Padre amado -como modelo- y odiado a la vez.

Entre el silencio y la palabra pronunciada

En este nuestro mundo, las vidas de las mayorías, de los pobres, de los hambrientos, de los sojuzgados de distintas formas,  son ‘daños colaterales’. Como las vidas de los esclavos. Se los podía usar como fuerza de trabajo para distintas tareas, pero no merecieron respeto ni cuidado.

La exhibición obscena del secreto

EDITORIAL de la revista Topía Nº 63, noviembre de 2011

 El 29 de mayo de 2003 ocurrió, en el Museo Nacional de Bellas Artes de la Ciudad de Buenos Aires, un hecho muy comentado por los diarios. Mientras circulaban por las diferentes salas más de mil personas fue robada una escultura de Rodín ubicada en la sala de planta baja, frente a los baños, protegida por una campana de seguridad y cámaras de vigilancia. Tres meses después un cartonero la vendió a una anticuaria por cincuenta pesos. La obra, valuada en 10.000 dólares, fue nuevamente entregada a las autoridades del museo sin que nunca se supiera quiénes la habían robado.

Juguemos en el bosque que el lobo no está

Recursos en psicoanálisis: creatividad, sublimación, elaboración

Este escrito solo me separa cronológicamente cinco días del bombardeo a N.Y . Me pregunto ¿qué se habra modificado en la escritura antes y después de este episodio? Recordé que me invitaron a pensar en ciertos términos; creatividad, sublimación y elaboración, alrededor de la teoría de Winnicott. Entonces pensé en la bombas tiradas sobre Londres, bombas que él escuchaba caer en las calles desde la Asociacion Psicoanalítica Inglesa.

¿Si no es en mi nombre, entonces en el de quién?

Quiero realizar una exploración socio-psicoanalítica de cómo Estados Unidos mantiene una constante política de guerra que expone a una pequeña parte de la población que cumple la función de ejército profesional a una situación de batalla “productora de atrocidades”, mientras la mayoría de los ciudadanos son protegidos de las realidades y efectos de la violencia ejercida en nuestro nombre.

Anticorrupción, subjetividad rentista y despolitización

Pocas palabras se usan tanto, dicen tan poco y, aún así, son centrales al pensar hoy la vida social. Acabemos con la corrupción claman Carrió, los “indignados” europeos o las voces del FMI. De significado incierto, se lo asocia con la coima, pero es mucho más. Abarca desde un tipo de delito puntual a una práctica social generalizada. Desde la mácula regia de los funcionarios del Estado a lo que la opinión pública defina que sea.  Además, se insiste en que siempre la hubo, hay y habrá; y en toda sociedad. Verdades que la historia avala pero no nos eximen de pensarla hoy.

¿Quiénes le temen al Dr. Freud?

De “El libro negro del psicoanálisis” a la fabulación de Onfray (Editorial de Revista Topía Agosto 2011)

Es aquí donde, independientemente de las intenciones de su autor, el libro refuerza una política que pretende ser hegemónica en el campo de la Salud Mental: vaciar la complejidad de la subjetividad al reducirla exclusivamente a un circuito neuronal. Por ello, como escribimos en otro artículo,[3] la crítica a Freud se sostiene en un paradigma de época: el revisionismo histórico neoliberal que se basa en interpretar sesgadamente la vida íntima del sujeto para descalificar su práctica y su producción teórica.[4]

Ser y estar hoy como psicoanalistas

El apego a esta consigna, la de subordinar toda exigencia de trabajo a la certeza, es en lo que Freud y los psicoanalistas procuramos mantener viva la esperanza de que nuestras acciones produzcan cambios, para ser más exactos, por lo menos un cambio.  No basta cantar en la oscuridad, es preciso pedirle a los conos y a los bastones de la retina que sepan mantener su adhesión a la convicción de que es preciso luchar por encontrar salidas, para ser más exactos, por lo menos, una salida, confiando en el poder que provee la búsqueda de la verdad.

Psicoanálisis y Sexualidad: Los avatares de Freud y sus huellas sobre los Queerpos Sexuados

Introducción

Freud en 1905, en su obra “Tres Ensayos sobre una Teoría sexual”, señaló cómo las primeras impresiones sexuales de nuestro desarrollo, dejan las más profundas huellas en nuestra vida anímica y pasan a ser determinantes de nuestro desarrollo sexual posterior, y que la desaparición real de tales impresiones infantiles obedece a un mero apartamiento de la conciencia (represión). Esta suerte de amnesia de vivencias sexuales infantiles, conduce al hombre a esforzarse por dilucidar el misterio de su sexualidad, recurriendo a intuiciones y conocimientos preconceptuales para intentar darle sentido a su experiencia sexual subjetiva (Jaida, 2001).

El Hain

Un mito que contradice el dogma paterno

Este artículo se pregunta sobre uno de los pilares de la teoría psicoanalítica: las ideas que Freud despliega en Tótem y Tabú. Allí fundamenta a la organización social como consecuencia del asesinato del padre de la horda. De esa alianza fraterna que acomete el parricidio Freud hilvana el inicio del sistema patriarcal, el sentimiento de culpa, el tabú del incesto y la manera en que se establece la exogamia. Para Freud los descubrimientos que hallaban, tanto él como los primeros y apasionados psicoanalistas, en sus pacientes le daba pie a las ideas del capítulo: “El retorno del totemismo en la infancia”.

Dicha articulación dio pie a innumerables desarrollos que han ayudado a sostener la cuestión del padre a nivel de un dogma incuestionable. Ante la gravedad que esta imposición dogmática impuso, e insiste en que se repita sin cuestionamientos, anima este artículo una pregunta: ¿Existe alguna posibilidad de encontrar en Argentina alguna cultura cuyos rastros permitan poner en cuestión esa hipótesis de Sigmund Freud, es decir, que muestre otra explicación de cómo se estableció el patriarcado?

Nos alienta el haber dado con una cultura que nos da otra versión de cómo y por qué se organizó el patriarcado, la misma ha dejado un mito que cuenta que no hubo parricidio, sino asesinato masivo de mujeres.

 

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