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Cultura

Saber perder

Columna

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En el campo de la estética, que supo magnetizar el paso de la vida social y hacer contrapunto al pragmatismo, pocas cosas mantienen hoy un pulso luminoso. Algunas conservan su lugar en las frías gradas del prestigio, de un prestigio que no articula la cultura, más bien descansa en alguno de sus nichos. Son reliquias, y otras, se fueron oficialmente al tacho. El pulso estético de hoy es acelerado como una taquicardia, pero opaco. ¿O será que esos dínamos brillantes de la humanidad se han desplazado? ¿Han cambiado su ubicación y su apariencia? Tal vez sea eso, que no logramos reconocer su nueva forma en nuestra actualidad, acaso más y más tumultuosa. Como no lo sé, me atengo a lo que percibo desde mi recuerdo y una imaginación más o menos ilustrada. Entonces prefiero pasar por pesimista, pero registrar como perdido aquello que siento perdido.

La insoportable levedad del consumo musical

Los jóvenes de ayer discutíamos algunas cosas que hoy parecen insólitas. Una de ellas era la oposición entre la “música comercial” y la “música no comercial”. Por supuesto, quienes dividíamos de este modo las artes, descalificábamos todo lo que entrara en la primera y estábamos resueltamente a favor de la segunda. En el primer grupo entraba la música hecha con el lucro como principal propósito. Allí entraba desde cierta música “melódica”, la música hecha para bailar (pasaron algunos años hasta conocer los orígenes de la música disco como música de minorías), todo el “pop” diseñado para atraer a todos y todas (aunque entonces no hacíamos dichas distinciones). En fin, todo lo hecho sólo para “vender”. Del otro lado estaba el rock, el jazz, el jazz rock, nuevos aires de tango y folklore. En síntesis, todo lo que fuera búsqueda y experimentación. La discusión terminó en los 80. Algo había cambiado, pero no era la música solamente. Pero me llevó tiempo entenderlo.

No hay músicas por fuera de nuestros tiempos. Una obviedad, pero hay muchos que consideran que la música no sólo es inmaterial, sino atemporal. Las experiencias musicales siempre estuvieron determinadas por los tiempos económicos y políticos, tal como lo demuestra Jacques Attali en su libro de 1977, Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. En el momento de publicación de dicho texto, se estaba produciendo la transmutación de la economía y la política mundial del capitalismo del llamado Estado de Bienestar al actual capitalismo financiero. Attali intuye los cambios al denunciar la repetición y la mercantilización de la música, pero se ilusionaba con la posibilidad del surgimiento de una sociedad y una música nueva, en lo que designa como “composición”, donde surgiría el acto libre y el “disfrute del ser en lugar del tener”: “la composición libera el tiempo para vivirlo y no ya para almacenarlo. Ella se mide, pues, según la amplitud del tiempo vivido por los hombres, viniendo a sustituir al tiempo almacenado en mercancías.”

La guirnalda sórdida

Columna

Las imágenes capturadas han dejado en último lugar su empleo como medio de elaboración estética y de memoria, de registro histórico, para ser ahora un medio de comunicación directa que usufructúa su potencial de inmediatez y de condensación.

Las imágenes ante la muerte

Recordemos que el nacimiento de las imágenes, sean éstas fijas o en movimiento (como en el caso del cine), están unidas desde el principio de la humanidad a la superación del dolor, el duelo y la incertidumbre ante la muerte. Pero si estas primeras imágenes surgen de las tumbas, es como rechazo a la nada y para prolongar en cierta forma la vida.

De ahí la necesidad de cubrir esas imágenes con colores, símbolos o dotarlas de la ilusión del movimiento, para soportar la idea insoportable de la finitud y del morir.

El cine y el fin del dormir

Desde los albores del cine, se ha ido conformando frente a una línea “realista”, que apunta a lo natural, lo verídico, ordinario y verificable, y que se mueve dentro del marco de lo real; otra que construye mundos alternativos: fantásticos, extraordinarios, sobrenaturales, pero al mismo tiempo posibles y verosímiles. Cuyo objetivo es ampliar los límites de lo real, tratando de abarcar la rica e ilimitada realidad.

Imagen vs. Imaginación

Columna

El antagonismo entre la imagen y la imaginación forma parte de las dolencias paradojales de nuestra época, aunque lleva en sí largas décadas germinales. Es necesario darnos explicaciones para este fenómeno en el cual cierto tipo de imagen captura y limita a otros tipos y, por lo tanto, a la imaginación. Es necesario explicarlo, ya que no ha sido a través de una devaluación de lo visual ni de un oscurantismo de la imagen que la imaginación fue constreñida, enviada a una compactadora que afecta su capacidad en lo que a formas de vida y a experiencias culturales se refiere.

Her o la subjetividad del presente

El texto nos presenta un análisis de la película Her dirigida por Spike Jonze y estrenada en el 2013. La misma es entendida como clave de interpretación de la época en la que vivimos y la subjetividad que se produce. Así se reflexiona sobre el cambio tecnológico que involucra una nueva forma de relacionarse (es decir de goce) y sobre las dificultades y perspectivas que esto entraña, lo cual empalma con la reflexión sobre el poder.

Vivir con Alzheimer

Con el presente relato pretendo –humildemente- contar la historia de una persona amada, la que padece la enfermedad de Alzheimer en su fase terminal. Pero, para no faltar a la verdad debo decir que tanto Mabel -la protagonista principal- como yo padecemos en simultáneo esa maldita enfermedad, ella como portadora y yo como el continente de sus sufrimientos y pesares que, obviamente, también son mis sufrimientos y pesares

El horizonte narrativo pigliano. Apuntes sobre lo autobiográfico y el policial en la narrativa de Ricardo Piglia

La narrativa de Ricardo Piglia se encuentra configurada por una yuxtaposición de géneros donde los límites son particularmente muy difusos. Las novelas protagonizadas por Renzi revisten de una coherencia narrativa construida sobre diferentes discursos que logran a su vez una totalidad.

Poesía de pensamiento: Palabras e ideas

I

 

            El tema de la charla fueron unos versos del poeta argentino Alberto Girri. Increíblemente hay personas en el mundo que pueden todavía hablar de poesía. Los versos que mi amiga recitó de memoria, eran del poema “La condición necesaria” que comienza diciendo

 

En la ilusión de que posees

un yo creador, indestructible,

justo y sin deformidad,

fortaleza

en el dominio de las evidencias...[1]

           

Historial de un suicida (El caso Erdosain y su pandilla)

A propósito de la serie televisiva “Los siete locos y Los lanzallamas”

El autor nos introduce en el mundo de Roberto Arlt, a través de un repaso y análisis por su segunda y tercera novela, adaptadas recientemente por Ricardo Piglia para la Televisión Pública.

Uno-

La secuencia que se abre con Los siete locos y se cierra con Los lanzallamas es, seguramente, lo más logrado en la prolífica obra de Roberto Arlt. Es cierto que, de alguna manera, los temas centrales de estas dos novelas están esbozados ya en la primera, El juguete rabioso; así como también que el autor volverá sobre algunas temáticas en la siguiente (y su última novela), El amor brujo. Pero creo que es justo afirmar que es aquí en donde  se desarrolla con mayor plenitud.

El enigma de El Proceso de Franz Kafka

Este texto es complejo y requiere una lectura atenta. El objetivo del mismo es hacer conocer el descubrimiento de El enigma de El Proceso de Franz Kafka, que durante 90 años intrigó a todos aquellos que lo leían. Guillermo Sánchez Trujillo escritor colombiano, logró descubrirlo, pero hasta la fecha no se ha logrado que ningún editor en castellano lo publicara.

Emancipación y Cultura: disputar la realidad

Es necesario desentrañar los mecanismos de dominación de la subjetividad

“No podemos eludir la impresión de que el hombre suele aplicar cánones falsos a sus apreciaciones, pues mientras anhela para sí y admira en los demás el poderío, el éxito y las riquezas, menosprecia, en cambio, los valores genuinos que la vida le ofrece.” Con este párrafo comienza Freud su ensayo sobre la cultura. Freud no es optimista, las elecciones de los hombres son complejas, no siempre lo guía un interés, un deseo, una necesidad y le resulta fácil actuar en contra de todo esto, es decir, en contra de sí mismo. El sentimiento yoico de nuestra mismidad está sujeto a determinaciones que nos llegan de la vida en común, es decir, de los otros del mundo social y los límites del yo con el mundo exterior, los otros de trato y sociedad, no son inmutables, ya que las identificaciones y las imitaciones, son moneda corriente. Lo que llamamos “realidad”, que Freud señala como un principio, no es producto de una percepción natural, objetiva, es siempre resultado de una interpretación, no existe una percepción que desde lo sensible no busque de inmediato su representación para la conciencia. Así la realidad es inexorablemente el terreno de una disputa entre los individuos que componen una sociedad para imponer su interpretación y de este modo construirla. Esta construcción es siempre el camino de una dominación, del ejercicio de un poder de uno o unos sobre otros. Por cierto, esta lucha incluye el engaño y la mentira como estrategias de dominación, pero ya Napoleón, el emperador, señalaba su conocida frase “se puede engañar toda la vida a una persona, se puede engañar un día a todo el mundo, pero no se puede engañar a todo el mundo toda la vida”, ya que esta estrategia encuentra sus límites y estos límites son los que impulsan las luchas de los sometidos por establecer la verdad, no una verdad objetiva y universal, sino la verdad de la dominación. Las luchas por la emancipación constituyen una lucha por establecer esta verdad, ya que siempre se trata de una lucha contra un poder opresor. La autonomía, la independencia, como la libertad, sea de un grupo social, de un país colonizado, de una mujer o de un esclavo, como lo hemos visto a lo largo del siglo pasado, es siempre la emancipación de un poder opresivo.

La Vejez en el Cine

Existen en la historia del cine, como ante las distintas sociedades con sus particulares culturas, varios prejuicios y estereotipos alrededor de la problemática de la vejez. Dentro de la era actual, marcada y monopolizada por la imagen visual, el cine se convirtió en un eficaz y contundente medio que nos permite, en principio, conmovernos, luego analizar y después reflexionar sobre las relaciones entre las personas y su medio, a lo largo de sus diferentes momentos de la vida.

Roberto Arlt y el cine

A propósito de la reciente proyección de Los siete locos Los Lanzallamas, emitida por la TV pública, con adaptación y guión de Ricardo Piglia; una serie de 30 capítulos, dirigida por Ana Piterbarg y Fernando Spiner (quien ya había trabajado con Piglia en el film de ciencia ficción La sonámbula) y protagonizada -en una actuación más que respetable- por Diego Velázquez (Erdosain), Carlos Belloso (el astrólogo), Pablo Cedrón (Barsut), Daniel Fanego (Haffner, “el rufián melancólico”), Leonor Manso, Belén Blanco, entre otros actores. Convendría recordar y tener en cuenta, las complejas relaciones entre uno de los más grandes escritores argentinos y el fenómeno cinematográfico

La pereza y la celebración de lo humano y otros escritos

DAR EN EL BLANCO

La pereza y la celebración de lo humano es un homenaje y una reivindicación. Homenaje a Paul Lafargue, socialista francés que en 1880 publicara su libro Derecho a la pereza. Su reivindicación constituye el punto de partida de este libro, dedicado al análisis de la crisis del capitalismo mundial, que profundiza en discusiones, planteos y polémica actuales y necesarios. Pablo Rieznik es Profesor de Economía. Desarrolló su trabajo profesional tanto en Brasil como en la Argentina. Es docente en la UBA e investigador en el Instituto Gino Germani.

Porno nuestro. Crónicas de sexo y cine

DAR EN EL BLANCO

Este libro es una interesante investigación sobre el cine pornográfico realizado en la Argentina. El actual desarrollo tecnológico dejó servido un menú rápido de sexo a la carta en cada computadora, en cada celular, que lo convirtió en distención de cualquier día. Las autoras captan el clima de esta época y narran el ambiente del porno y sus aledaños sin el velo de misterio y la sordidez de otros tiempos. Alejandra Cukier es periodista y productora. Cursó comunicación en la UBA y periodismo en TEA.

La pornografía del cyborg

La otra cara de Victoria

 

“Durante la penetración, la mujer debe mantenerse lo más rígida posible. El movimiento corporal podría ser interpretado como un signo de excitación por parte del optimista esposo.”[1] Así aleccionaba la sociedad victoriana a las esposas. Los varones eran aterrorizados desde el siglo XVII con los efectos nocivos de la masturbación: “Era considerada un derroche que enfermaba, estaba severamente perseguida. En este sentido el combate contra la masturbación fue uno de los principales esfuerzos en la guerra librada por asegurar la correcta y medida privacidad (…) ya que la vida privada debía mantener las apariencias que la burguesía capitalista, en su primera época, dictaba para la vida pública. Ambos mundos necesariamente tenían que coincidir.[2] Era consecuencia de la unión de capitalismo y calvinismo, que glorificaba el trabajo, la austeridad y el enriquecimiento personal como los caminos para ganar la eternidad. Así producción económica y salvación religiosa se combinaban para la transformación de Inglaterra.

Lectura, tradición y tecnología

En los debates acerca de los efectos, las consecuencias y las posibilidades de las así llamadas tecnologías de la información y la comunicación, gran parte de los aportes provenientes de las Humanidades parecen oscilar entre la crítica global (y más bien vaga) de toda “tecnología” (con la correspondiente condena de la acción de “los medios” o la “comunicación masiva”) por un lado; y, por otro, el desmedido entusiasmo que suele expresarse en no menos difusas utopías acerca del advenimiento de una “sociedad del conocimiento” capaz de resolver todos nuestros problemas (algo que, de alguna manera, tales tecnologías harían casi inevitable). Muchos de esos debates suelen enfocarse en qué cosas se escriben y se leen (a qué “información”, a qué “contenidos” tenemos acceso), pero también en la manera en que leemos lo que leemos (la forma de “producción” y de acceso a esos contenidos), así como en el rol de la tecnología en todo esto. Pero las palabras “escritura”, “libro” o “internet” no son los nombres de esencias o naturalezas eternas que mágicamente nos permitan comprender los fenómenos sociales complejos en los que han tenido (y tienen) un rol fundamental (desde la aparición de la escritura hasta la invención de la imprenta o las más modernas tecnologías de la información).

Incesto paterno/filial. Una visión desde el género

DAR EN EL BLANCO

Eva Giberti tiene una extensa trayectoria profesional en el campo de la Salud Mental y los Derechos Humanos que difícilmente podemos resumir. Es psicóloga y psicoanalista. Asistente Social (Facultad de Derecho UBA). Doctora Honoris causa en Psicología (Universidad Nacional de Rosario y Universidad Nacional Autónoma de Entre Ríos). Es coordinadora del Programa “Las Victimas contra las Violencias” (Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, desde el año 2006). Fundadora de la primera “Escuela para Padres de Argentina” en 1957.

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