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Salud Mental

Enfermedades mentales según la cosmovisión Inca

Muchas de las costumbres y tradiciones de los Incas se conocen a través de los cronistas europeos de la conquista. Este hecho supone una enorme dificultad porque existe muy poca información que haya sido recolectada sin ese filtro con las consecuentes limitaciones del lenguaje eurocentrista para su traducción. Sin embargo, la obra de Felipe Guamán Poma de Ayala, quien era descendiente de una familia noble de Huánuco y se había criado entre españoles, proporciona una de las visiones más fidedignas y originales sobre la vida cotidiana en el Imperio Incaico.

¿Salud mental “a la portuguesa”?

El futuro llegó hace rato

Con el panorama político abierto después de las elecciones primarias del 11 de agosto y a la hora de recoger el guante arrojado por el Comité de Redacción de la Revista Topía para escribir un artículo sobre “el futuro de la Salud Mental en nuestro país después del 10 de diciembre”, no quedan muchas más opciones que dar por hecho que a partir de dicha fecha asumirá el gobierno pejota-kirchnerista de Alberto Fernández-Cristina Fernández. A partir de ahí intentaré elaborar una hipótesis sobre el desenvolvimiento en ese campo desde una lectura política general y de conjunto. A lo problemático que siempre resulta cualquier versión contra fáctica, para el caso, se suma que las propuestas de gobierno en el campo de la Salud Mental permanecen bajo un aparente “secreto de -futuro- Estado” en la campaña de los principales candidatos.

Sin embargo, a la hora de un pronóstico futuro de “transición”, cabe hacer un breve balance del gobierno saliente en el área de la Salud Mental, para al menos pensar de dónde va a partir el futuro gobierno entrante.

La transformación planteada en el campo de la Salud Mental cada vez más se presenta como indivorciable de una perspectiva de transformación revolucionaria de la sociedad

Controlar la inflación diagnóstica

El autor fue el presidente del grupo de trabajo del DSM IV y parte del equipo directivo del DSM III. En la actualidad es catedrático emérito del departamento de Psiquiatría y Ciencias del comportamiento de la Universidad de Durham, Carolina del Norte. Es también un conferencista habitual y asiduo colaborador de las publicaciones más prestigiosas de EEUU. A continuación, publicamos un fragmento correspondiente al capítulo 7 del libro ¿Somos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la psiquiatría, editorial Paidós, Buenos Aires, 2014. Agradecemos a la editorial Planeta la autorización de su publicación.

La inflación diagnóstica tiene muchas causas complejas interrelacionadas, y para solucionarla se necesitan muchos remedios complejos e interrelacionados; y el resultado es más que dudoso. Lo que se tiene que hacer es completamente evidente, pero ser lo bastante inteligentes para saber qué hay que hacer no sirve de nada si no se tiene la fuerza para hacerlo. La mayor parte de la fuerza política y financiera promueve la anormalidad, mientras que las fuerzas en sentido contrario que promueven la normalidad no pueden contrarrestarla, ni siquiera remotamente, y no son lo suficientemente poderosas. Sin embargo, la esperanza a veces se cumple. De vez en cuando, los mansos heredan la tierra, especialmente si la razón está de su parte. Pueden ocurrir milagros inesperados cuando nadie podía siquiera imaginar que fueran posibles. Contra todo pronóstico, hemos elegido a un presidente negro, hemos aprobado leyes que legalizan el matrimonio homosexual y hemos hecho que fumar pase de ser una muestra de sofisticación seductora a ser un hábito asqueroso. Así que, ¿quién dice que no podemos también domar la bestia de la inflación diagnóstica y salvar al mundo de la devastadora epidemia de enfermedades psiquiátricas? Así es como hay que hacerlo…

Si disponemos de la tecnología para evitar una estafa de cien dólares, resulta tonto no aplicarla para evitar las muertes por sobredosis de fármacos

Un documental que cuestiona la organización de la Salud Mental en la Argentina

El vecino del PH. Del barrio al manicomio

(Lumière versus Méliès): la historia del cine, ese gran creador de los mitos del siglo XX, nació como una curiosidad científica, pero no como un invento, sino como un proceso. Niepce (en 1824 logró fijar la reproducción de un objeto por medios químicos, después de una exposición de doce horas), Daguerre (y la prehistoria de la fotografía), Reynaud (creador del teatro óptico), Plateau (inventor del fenaquistiscopio: un disco de figuras pintadas que producía la ilusión de movimiento continuo), Greene (en 1888 logró la proyección de imágenes en laboratorio), Edison (que en 1889 creó el kinetoscopio: una caja de madera vertical para visión individual). Incluso, la historia podría reducirse a un enfrentamiento: el de los hermanos Lumière (creadores del cinematógrafo) y el “mago” Méliès (inventor de los primeros trucos o “efectos especiales”, como se los llama hoy). Los primeros creían en el potencial del cine para dar a conocer mejor, y explicar lo real. El segundo se servía de las imágenes en movimiento para crear “otros mundos”. Los Lumière registraron (“documentaron”) para siempre, y proyectaron el 28 de diciembre de 1895 al fondo del Gran Café del boulevard de Capuchinos: La salida de los obreros de la fábrica, La llegada del tren a la estación de la Ciotat, La demolición de un muro, El estanque de las Tullerías. Lo propio de su cine fue, en definitiva, valorizar y celebrar lo real. Hacer con su apellido, luz en las sombras. Pero enseguida llegó “la magia”: Méliès; y lo fantástico. O lo que en 1902 era fantástico. Méliès no documentó lo real, en cambio adaptó las novelas de Julio Verne: Viaje a la luna, y en 1907, 20.000 leguas de viaje submarino. Estos son los dos puntos de partida: el documental y la ficción. Incluso, son los dos grandes géneros cinematográficos iniciales. Aunque como hemos “visto” antes, el origen del cine es esencialmente documentalista. Y el hecho de que Méliès haya tenido muchos más seguidores que Lumière no es obstáculo para que la corriente documentalista inaugurada por estos últimos tenga también una larga historia marcada con grandes nombres. Sin embargo, y si bien los primeros registros del cine fueron documentales, aún se estaba lejos de elaborarse el concepto de documental. Esto recién ocurrió en la segunda década del siglo XX, como consecuencia del descubrimiento del primer plano, atribuido a Griffith, y al desarrollo del montaje que llevaron a cabo los cineastas rusos. Podríamos decir que el documental empieza con el documento y termina con el argumento. Un documento no es aún el documental, y la ficción de un argumento comienza a curvar la insobornable veracidad hacia los laberintos de lo fantástico. De ahí, que los límites del documental sean difusos, problemáticos y discutibles. Pero sin “veracidad no hay documental”, como “no hay ficción sin verosimilitud”. Luego vendrá Flaherty, quizás uno de los nombres más importantes en la historia del documental.

La historia podría reducirse a un enfrentamiento: el de los hermanos Lumière (creadores del cinematógrafo) y el “mago” Méliès (inventor de los primeros trucos o “efectos especiales”)

El irresistible ascenso de las neurotecnociencias

Este texto forma parte de un capítulo del libro Genes, células y cerebros. La verdadera cara de la genética, la biomedicina y las neurociencias, con el que Ediciones IPS inaugura su colección Ciencia y Marxismo. Los autores condensan las reflexiones que desde hace décadas vienen problematizando, desde un punto de vista anticapitalista y socialista, las relaciones entre ciencia y sociedad. Hilary y Steven Rose -socióloga feminista de la ciencia y neurobiólogo, respectivamente- son parte de una generación de científicos y científicas que, al compás de la Revolución cubana, la invasión soviética a Hungría, la guerra de Vietnam y la lucha del pueblo vietnamita en el marco de la Guerra Fría, participaron de la crítica antiimperialista y anticapitalista, así como de las luchas obreras y populares en los años ‘60 y ‘70 del siglo pasado, cuestionando al mismo tiempo al estalinismo. Y que emergieron globalmente denunciando el uso de la ciencia con fines bélicos por parte de los Estados imperialistas, pero fueron más allá para poner en cuestión la relación entre ciencia y capitalismo: el modo en que la producción científica es mercantilizada y utilizada para beneficiar al capital y sus gobiernos, abonando al mismo tiempo una ideología conservadora. Desde su primer libro conjunto, Ciencia y Sociedad, publicado en 1969, los autores se propusieron problematizar esta relación, con particular énfasis en la crítica al reduccionismo biologicista en el caso de Steven y en la crítica feminista sobre el lugar de la mujer en el sistema de producción científico y sobre los sesgos ideológicos patriarcales en el de Hilary (del prólogo de Santiago Benítez-Vieyra y Juan Duarte). A continuación, publicamos un fragmento del capítulo 8.

El arte del Acompañamiento Terapéutico

El Acompañamiento Terapéutico como práctica

Partimos de reconocer el crecimiento exponencial que ha tenido el acompañamiento terapéutico (AT) en lo que va del siglo XXI. Si bien los inicios de esta práctica pueden rastrearse en varios países alrededor de la década del ’50, es necesario notar que su generalización y creciente institucionalización pertenecen a las últimas dos décadas. Como decíamos, existen antecedentes puntuales en los ’50, experiencias que surgieron de constatar las limitaciones y fracasos de los abordajes tradicionales del padecimiento psíquico grave, encontrando la necesidad de ampliar los encuadres, de ofrecer mayor presencia terapéutica. Y a la vez estas experiencias se alimentaban de corrientes teóricas y políticas que iban conformando el campo de la Salud Mental (oponiéndose a los métodos manicomiales), en una posguerra repleta de sujetos traumatizados y con una nueva conciencia sobre los campos de encierro y concentracionarios.

La idea del agente terapéutico en posición de semejante-acompañante nos habla a veces de la necesidad de restituir a través de una institución secundaria lo que debería estar garantizado desde las instituciones primarias que constituyen el tejido social

Bandersnatch Hospitalario

Escritos de guardia

Si no son seguidores de la serie Black Mirror, probablemente no entiendan el porqué del título. Lo spoileo brevemente: Bandersnatch es un capítulo laaaargo de la serie, una versión televisiva de “Elige tu propia aventura”: en vez de ir a la página tanto, tenés que seleccionar con el control de la tele opción A u opción B. De eso depende que el personaje se salve o se hunda.

Frente a la avanzada de la corporación médico-psiquiátrica contra la Ley Nacional de Salud Mental

En las últimas semanas han aparecido diversas notas periodísticas, radiales y televisivas, en relación a comunicados de asociaciones psiquiátricas, en particular, de la Asociación de Psiquiatras Argentinos - APSA, que intentan falsear la realidad histórica y legal y así confundir a la comunidad, recurriendo a falaces argumentaciones en el marco de su histórica posición de oponerse a los lineamientos expresos en la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657.

Atrapado en la locura

De enfermero a paciente de un manicomio en Brasil

El periodista Daniel Navarro Sonim reunió, a partir de manuscritos y entrevistas, las memorias de Walter Farías, quien, en la década del ‘70, pasó de ser un auxiliar de enfermería a ser paciente de una de las instituciones psiquiátricas más grandes de Brasil: el Complejo Psiquiátrico del Juquery, en Franco da Rocha, San Pablo, Brasil. Uno de los más grandes manicomios del mundo. Allí atendía pacientes postrados o que deambulaban por las Salas.

Luego del repentino traslado a un Manicomio Judicial, Walter comienza a convivir con pacientes que cometieron crímenes, algunos muy violentos y crueles. Con su salud mental comprometida, acabó siendo internado en el Hospital Psiquiátrico. Forzado a abandonar su guardapolvo blanco y transformarse en paciente, pasa a sentir en carne propia los horrores del Hospital. Y este libro los describe como ningún otro. Nos acerca a las entrañas del manicomio de una forma desgarradora e inédita hasta hoy.

Publicamos un fragmento de este texto que la Editorial Topía publicará en este año.

Presos políticos, drogadictos, alcohólicos y hasta hombres que habían traicionado a su esposa con otro hombre iban a parar al Juquery. Generalmente las familias no lo pensaban dos veces y los internaban con la esperanza de intentar arreglarlos.

Reflexiones psicoanalíticas en torno a un Programa ambulatorio de SENAME

Se discuten algunos aportes de los desarrollos tempranos de la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan, en relación con un Programa de Reparación al Maltrato [PRM] y la función del terapeuta. Se destaca lo que la escucha analítica puede facilitar en el cruce de las demandas institucionales y familiares con los usuarios que allí se atienden desde una vertiente imaginario-simbólica.

De un orfanato cuartelario a una comunidad terapéutica pujante (1969-1976)

Esta es la historia de una familia que consagró largo tiempo de su vida a transformar un orfanato cuartelario en una comunidad terapéutica. Esta experiencia fue llevada a cabo por Leonardo Clausen y su esposa Cristina Mega en una colonia de la institución oficial para el cuidado de niños y adolescentes. En el momento en que esto ocurrió, la Colonia Martirené formaba parte de una institución que se llamaba Consejo del Niño. Hoy se llama INAU. Si observamos lo que ocurría en esas colonias-hogares en aquella época y hoy, veremos que son lugares de encierro, represión, que nos recuerdan a los campos de concentración nazis.

Para desarmar ese modo de funcionamiento carcelario e ir construyendo un espacio de rehabilitación debieron prescindir de los funcionarios y plegar a los educandos

El anatomista (o cómo sobrevivir a los pases)

Escritos de guardia

Debo confesarlo: hace cerca de dos años que no voy al pase del miércoles para el jueves. No llego y además no me interesa. ¿Debería? La ley dice que sí. Mi cuerpo y mi cabeza, que tratan de mantener la cordura, dicen que no. Y al fin y al cabo lo que necesite saber está en el libro de guardia.

El pase demente se hace en la dirección. Algunos de mis compas sostienen que fue un lugar ganado. Yo digo que se gana lo que además puede generar una transformación. Acá, la única metamorfosis brillante sería la de Vizzolini mutando a Wolverine. Pero eso no va a suceder.

Dar en el blanco: Medicalización, salud mental e infancias

Perspectivas y debates desde las ciencias sociales en Argentina y el sur de América Latina. Silvia Faraone y Eugenia Bianchi (compiladoras) / Flavia Torricelli y Ana Silvia Valero (coladoradoras) (Ed. Teseo, 2018. 436 páginas. )

Transcribimos a continuación el Prefacio del libro.

Durante la última mitad del siglo pasado afloró en Estados Unidos el diagnóstico de lo que ahora llamamos “trastorno por déficit de atención e hiperactividad” (TDAH). En los primeros tiempos tuvo una variedad de nombres, que incluían “disfunción cerebral mínima”, “hiperkinesia” y “síndrome hiperactivo de la infancia”. A fines de la década de 1980, el término “trastorno por déficit de atención e hiperactividad” fue adoptado oficialmente en el Manual de Diagnóstico y Estadísticas de los Trastornos Mentales (DSM-III) de la Asociación Americana de Psiquiatría. Un diagnóstico paralelo, con criterios más restringidos, se incluyó en la CIE-9 de la Organización Mundial de la Salud, como trastorno hiperkinético (HKD). Los signos del trastorno incluían hiperactividad, falta de atención e impulsividad. Hasta la década de 1990, el TDAH (y el HKD) era un diagnóstico predominantemente de América del Norte. Se considera que en 2000, aproximadamente el 7% de los niños de Estados Unidos fueron diagnosticados con ese trastorno, mientras que en otros países la tasa -cuando ésta era medida- era de menos de la mitad de esa cifra. En años recientes, se realizaron estudios que estiman que la prevalencia del TDAH es de entre el 5% y el 7% de la población. Si bien las estimaciones basadas en la investigación se sustentan en una amplia gama de estudios, los críticos cuestionan la validez de esas cifras.

ITALIA: A 40 años de la ley de cierre de los manicomios y la LEY de interrupción voluntaria del embarazo

Se acaban de cumplir 40 años de dos leyes fundamentales italianas en el campo de la Salud. La ley nº 180 “Verificación y tratamientos sanitarios y obligatorios” fue aprobada el 13 de mayo de 1978 (aquella que fundamenta el cierre de los manicomios). La ley nº 194 “Normas para la tutela social de la maternidad y sobre la interrupción voluntaria del embarazo” fue aprobada el 22 de mayo de 1978.

Un año después Basaglia dio sus conferencias en Brasil publicadas en La condena de ser loco y pobre (Topía, 2006). El 21 de junio de 1979 expuso sobre “La integración de la psiquiatría en los programas de salud pública” en el Instituto Sedes Sapientiae en San Pablo. Al terminar su exposición las preguntas llevaron a fundamentar el valor de las luchas para avanzar en el camino de dichas leyes. El intercambio se asemeja a un reportaje, que por su actualidad reproducimos aquí.

Lo importante es que estas leyes nacieron por la presión de movimientos populares que obligaron al parlamento a aprobarlas

Instituciópatas

Ensayo sobre prácticas manicomiales en el hospital general

Este texto recibió la primera mención en el Sexto Concurso de Ensayo de la Revista y la Editorial Topía por el jurado compuesto por Úrsula Hauser, Juan Carlos Volnovich, Vicente Zito Lema, Miguel Benasayag y Enrique Carpintero.

Su autor con un estilo no exento de ironía describe sus años de residencia en Salud Mental a través de un caso. En la introducción señala:

“…Describámosle al lector el marco en donde se encuadra el relato del texto.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la residencia en salud mental es un programa rentado de formación interdisciplinaria, conformada por psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y musicoterapeutas. Los enfermeros, si bien no pertenecen al sistema de formación, juegan un papel crucial en el campo.

El servicio cuyas prácticas estoy a punto de describir no es la excepción entre el resto, sino un efector más dentro del entramado manicomial

Asamblea Multisectorial en defensa de la Ley Nacional de Salud Mental

Documento fundacional

La Ley Nacional de Salud Mental (LNSM) N°26.657, establece un cambio de paradigma: apunta a transformar el vigente modelo manicomial, asilar, punitivo y estigmatizante de las personas con padecimiento mental, estableciendo el desarrollo de un modelo de atención basado en la protección de derechos para la inclusión y reinserción social, a partir de un abordaje interdisciplinario e intersectorial.

Ideas sueltas -y no tan sueltas- sobre Trieste, la salud mental y la libertad

A continuación me gustaría presentar una serie de reflexiones e ideas que me han ido surgiendo durante mi rotación por los servicios de salud mental de Trieste. He querido mantener el carácter fragmentario de las mismas, para evitar de esa manera la idea-síntesis. Que una idea busque a otra, eso espero de lo que escribo aquí.

Identidad, exilio y salud mental

Expondré una perspectiva psicoanalítica sobre el tema que nos convoca y me mantendré estrictamente en ese terreno, porque considero que puedo opinar con buenos fundamentos sobre estas cuestiones tan polifacéticas, desde la óptica de mi oficio. Lo dicho implica reconocer que desde otros ángulos y disciplinas -filosofía, sociología, literatura, política, poesía, antropología y también desde las experiencias personales al respecto- se pueden abordar estos mismos asuntos con miradas diferentes, a veces complementarias, a veces divergentes de la razón psicoanalítica.

La identificación es el mecanismo que estructura nuestro psiquismo, nuestra subjetividad. Gracias a ella, se van haciendo propios, de manera inconsciente, los rasgos o atributos de quienes nos rodean

Servicios comunitarios de salud mental con puertas abiertas y sin restricciones en Trieste, Italia

Desde hace años que hemos venido publicando en las páginas de Topía textos sobre la experiencia en Trieste. Vale mencionar, entre otros, los libros La condena de ser pobre y loco de Franco Basaglia y Vivir sin manicomios de Franco Rotelli. Pero, ¿cómo se trabaja hoy en Trieste? Su actual director envió especialmente este texto para nuestra revista, donde se transmite cómo se continúa trabajando hoy y cuáles son los logros a partir de más de 40 años de trabajo.

Introducción

En Italia, la desinstitucionalización psiquiátrica se completó al punto de que se han cerrado todos los hospitales psiquiátricos en un lapso de dos décadas (1978-1999), gracias a un movimiento crítico previo y a la ley de reforma que se aplicó en 1978. Esta ley se basa en los derechos plenos (como el derecho a la libre comunicación, el derecho a apelar, a no tener tratamientos involuntarios prolongados, a la no detención durante esos tratamientos) y no contempla la intervención de ninguna autoridad de la justicia ni del orden público. Estos principios llevaron a que se lograra la tasa más baja de tratamiento involuntario en Europa (17/100.000), así como la tasa de menor duración de estos tratamientos (10 días), lo cual evita que los usuarios del servicio pasen por un proceso pesado de institucionalización. El sector forense pasa ahora por una desinstitucionalización gradual (el 31 de marzo de 2015 la ley número 81 dictaminó el cierre de los 6 hospitales forenses existentes, reemplazándolos por pequeñas unidades regionales vinculadas a los departamentos de salud mental), con lo que en dos años se redujo el número de detenidos a menos de 600, en comparación con los 1500 de años anteriores (ROSEN et al., 2012, 2014).

Salud Mental: el poder médico-psiquiátrico reconfigura su hegemonía

A partir de Gramsci, la hegemonía es entendida como un proceso de dirección política e ideológica, en el que una clase o sector logra una apropiación preferencial de las instancias de poder en alianza con otras clases, admitiendo espacios donde los grupos subalternos desarrollan prácticas independientes y no siempre “funcionales” para la reproducción del sistema.

Este proceso actual, se inscribe en el llamado “tecnocapitalismo”, en el cual las corporaciones farmacéuticas, han pasado a ser una de las actividades con mayor margen de renta del sistema capitalista

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