En 1879, los Doctores Lucio Meléndez y Emilio Coni presentaron, en el Congreso Interamericano de Medicina reunido en Ámsterdam, el informe titulado “Consideraciones sobre la estadística de la enajenación mental en la provincia de Buenos Aires”.
Para propulsar una verdadera modificación del sistema de atención en salud mental resulta indispensable una estructura social, económica y política que sostenga cambios tan significativos como los que se necesitan, sino serán solamente cambios cosméticos que nunca llegarán a dignificar la vida de las personas internadas en manicomios.
Desde la sanción y posterior reglamentación de la Ley Nacional de Salud Mental Nro. 26.657 (2010 y 2013, respectivamente), en Argentina las internaciones por motivos de salud mental se efectivizan mediante dos modalidades diferentes: una voluntaria, en la cual el sujeto solicita o presta su consentimiento a la hospitalización; y una involuntaria, en toda ocasión que la persona se encuentre en una situación de riesgo, no la reconozca ni acepte su ingreso a la internación, o su consentimiento no sea válido por cuestiones clínicas.
Solicitamos a quien finaliza su internación un escrito con la consigna de ¿qué podés decir de la internación? Algunos pacientes lo han tomado como una encuesta de satisfacción del usuario, otros se han implicado más en la escritura
La escritura del presente ensayo está motivada por los interrogantes que suscitan los tiempos perturbadores que habitamos. Tiempos que parecen perturbar equilibrios, consensos. Tiempos que también parecen triturar palabras, confundirlas, trastocar su sentido, arrasando con eso la posibilidad de pensar y pensarnos.
Me pregunto, ¿son la depresión y el suicidio algunas de las respuestas subjetivas ante un mundo que ofrece a las mayorías cargas enormes de sufrimiento y que, al mismo tiempo, ha erradicado el imaginario de que las cosas podrían ser mejor en el futuro?
En el presente escrito realizo elaboraciones de la experiencia que tuve como residente de la Residencia Interdisciplinaria en Salud Mental Comunitaria (RISAMC), la cual se desarrolló en centros de salud (CdS) y en el Hospital Central de Reconquista (HCR). En mi tercer y último año tuve además la oportunidad de realizar una rotación en la localidad de Granadero Baigorria (GB), donde se encuentra el Hospital Escuela Eva Perón (HEEP), la misma tuvo una duración de tres meses (marzo, abril y mayo del año 2025) en dicho lugar pude integrarme al Dispositivo de Urgencias a cargo de residentes RISaM, atendiendo personas en situación de urgencia subjetiva.
El gran desafío de los profesionales de la salud es poder incorporar la idea de lo que saben sobre un síntoma o enfermedad no es un saber completo.
En este artículo postulo un espectro clínico de distintos cuadros que solemos abordar como entidades independientes: la angustia masiva (psicótica), la interpretación paranoide, la conspiranoia, la paranoia y el fanatismo. Al hacerlo, abandono las conceptualizaciones clásicas sobre la esencia de cada uno. Espero poder elucidar el hilván que percibo en estas cinco situaciones y la utilidad de esta nueva comprensión en la clínica.
Postulo un espectro clínico de distintos cuadros que solemos abordar como entidades independientes: la angustia masiva (psicótica), la interpretación paranoide, la conspiranoia, la paranoia y el fanatismo
Una paciente que hace varios años está en análisis dice: “yo no le caía bien a nadie, me rechazaban, me miraban mal, era así siempre, y yo sentía que dejaba de existir, ahora siento que sigo valiendo, existiendo. Nunca le interesé a los demás, sentía que no tengo que ser como soy…”
Esas construcciones psíquicas son modos de tornar pensables, narrables, situaciones traumáticas vividas tempranamente en la historia y que se repiten a lo largo de la vida en intentos frustros de metabolización
No hace mucho tiempo atrás existía un dicho popular que llenaba de ilusión a los futuros padres: cada niño nacía con un pan debajo del brazo. Lamentablemente quedó muy lejos de cumplir esa ilusión un adolescente salteño que se suicidó luego de perder el sueldo de su madre haciendo apuestas en un casino online. Trataba de acertar resultados en espectáculos deportivos de todo el mundo, partidos y más partidos de los que en tiempo real conocía los resultados. Abrumado por las deudas entendió que le era imposible resolver la situación y terminó con su vida. El ejemplo vale para mostrar que las apuestas online han generado un problema difícil de enfrentar, uno más, para las crianzas y el desarrollo de las nuevas generaciones.
En la cultura cyborg en que vivimos la prótesis incorporada al cuerpo, -el celular- abre las puertas del casino global. No hay restricción de entrada, todo está facilitado para que nada, ni nadie puede obstaculizar el ingreso de un menor en las ligas de las apuestas
Durante los años de estudiante de psicología, como en mi formación en el campo del psicoanálisis, noté que había una distancia marcada entre el psicoanálisis y la salud mental, como si fueran espacios que no se tocan, ligan o interfieren entre sí, al principio intente comprender cómo era que cada campo tenía su objeto de estudio específico; el psicoanálisis ponderaba sobre la constitución subjetiva y sus malestares, una teoría/práctica que explicaba cómo se conformaba el psiquismo, los efectos de esta conformación y cómo cada sujeto debería aprender a manejar los mismos; y el campo de la salud mental quedaba más vinculado a la posibilidad de promoción y prevención, entendida como una evitación de los posibles conflictos psíquicos, o de un ideal de conformación del psiquismo por medio de ciertos cuidados de la salud, el campo en el que se intervenía remitía más a un espacio de lo social y comunitario, que nada tenía que ver con el sujeto y su individualidad, elemento del que se ocuparía en exclusividad el psicoanalista dentro del consultorio.
Lo que aparecía como especificidad de cada campo, disciplina, teorías o práctica, se volvió una resistencia de los psicoanalistas, más que una diferencia teórica propia del psicoanálisis en relación a la salud mental
En la medida en que el capitalismo nos enfrenta a múltiples crisis (económicas, políticas/bélicas, sanitarias, ecológicas, entre otras) en el campo de la psicología y la salud mental encontramos niveles de padecimiento inéditos y una avanzada de tendencias reduccionistas con discursos cientificistas, particularmente biologicistas, promovidos por corporaciones económicas como la industria farmacéutica, estados y gobiernos. Desde las neurociencias mainstream hasta la psicología evolucionista (todo fenómeno mental como adaptación evolutiva biológica heredada), con el denominador de naturalizar las determinaciones históricas y culturales.
Quienes intentamos construir una ciencia psicológica que aporte a la emancipación social y subjetiva nos encontramos con varios desafíos… ¿cómo integrar los aspectos subjetivos singulares del psiquismo, tanto conscientes como inconscientes, a fenómenos sociales y políticos más amplios?
Convoca a interrogarnos acerca de esta práctica elemental en el campo de la Salud, básicamente en contextos de encierro, al enfrentarnos diariamente a la ausencia de “Programas Específicos” rectores de una práctica Ética los cuales deberían funcionar como primordial dentro del sanitar ismo institucional y en consideración a la definición que la OMS da sobre el concepto de SALUD.
Las políticas de prevención son inexistentes en este país lo que deja entrever el desencadénate social que provoca.
Significantes de esta tragedia griega nos remiten a discusiones y contraposiciones presentes durante la pandemia, en tanto “Antígona, desobediente con el Estado y fiel a los dioses y su linaje, se contrapone al punto tal de entregar su propia vida para honrar la de su hermano Polinices y darle su merecida sepultura, contrariando la orden del rey que le prohibía enterrarlo”.
Los rituales de despedida habituales se vieron trastocados gracias al virus de la soledad que implicó para muchas personas morir sin compañía en sus hogares o en algún hospital
Esta exposición fue realizada por Enrique Carpintero como director de la revista Topía en la audiencia pública en defensa de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. La misma fue convocada por el bloque de diputados del Frente de Izquierda y de los trabajadores (FIT) en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación el 21 de enero de 2024.
Desde su sanción en el año 2010, la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 sufrió además de la falta de implementación en todo el país, sistemáticos ataques para modificarla y derogarla. Hoy asistimos a un nuevo intento, esta vez formulado desde el entrante gobierno de Javier Milei, que mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) y una Ley Ómnibus, se busca afectar al conjunto de derechos adquiridos en todos los órdenes de la vida en sociedad y entre ellos y particularmente, la protección de los derechos de las personas atravesadas por un padecimiento mental. Derechos que no sólo garantiza la ley vigente, sino que también, el conjunto de pactos y convenciones internacionales incluidos en la Constitución Nacional, sin olvidar el Código Civil y Comercial reformado en el 2014.
Este inédito mecanismo de arrasamiento de derechos, con un claro sesgo autoritario e inconstitucional para un gobierno en democracia, expresa sin ningún pudor en su objeto (art.1°): “promover la iniciativa privada, limitando toda intervención estatal”.
El suicidio puede ser definido de distintas maneras, perspectivas e ideologías. Es poner fin a la vida, apagar la angustia, pero, sobre todo, debe entenderse como una problemática de la salud mental del contexto donde se desarrolle la persona y principalmente de los recursos simbólicos con los que cuenta.
Este año, en el mes de febrero, se viralizó una noticia del Estado Español, dos adolescentes se tiraron por una ventana y en el acto murió uno de ellos. Dos menores, acoso escolar, transexualidad, inmigración e información que llega a cuentagotas o transgiversadas fueron el foco de atención que luego se desvaneció en el aire o, mejor dicho, en la red de redes.
La victimización y la falta de aceptación están relacionadas con el comportamiento suicida entre jóvenes y adultos transgénero, y con pensamientos e intentos suicidas entre jóvenes transgénero
En el invierno de 1990, las y los transeúntes de la Avenida Corrientes se asombraron al encontrar 32 bolsas de plástico negras, rellenas como si fuesen cadáveres, distribuidas entre la vereda y la calle. Cada una de ellas llevaba un cartel que decía Hospital Moyano.
Era la puerta del Centro Cultural Liberarte, dentro del cual se estaba llevando a cabo un recital-espectáculo de protesta. Al público que ingresaba a la sala se lo hacía formar en fila, les revisaban las uñas y la cabeza como si tuviesen piojos, y les hacían lavar las manos en un fuentón con agua helada. Luego, se les entregaba un plato de chapa con un guiso frío e incomible.1
El hospital se asemejaba cada vez más a un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial: usuarias esqueléticas deambulando por los espacios abiertos, otras recluidas en salas desmanteladas por no poder caminar y un hedor nauseabundo proveniente de los baños y la cocina
Los cambios socioculturales actuales participan en la manera en cómo los individuos subjetivizan la vivencia de sí-mismos. Abordada a partir de diferentes escuelas de pensamiento, ya sea desde la Modernidad líquida de Bauman (2015), la Sociedad del Cansancio de Byung-Chul Han (2022), o en Invulnerables e Invertebrados de López-Mondéjar (2022); estos y otros autores concuerdan en que existe una fuerte dificultad por comprender la realidad desde la óptica de un otro (y/o un tercero). Razón por la cual, frecuentemente la propia opinión sirve de única referencia narcisista para la toma de decisiones.
En la medida en que el adolescente utiliza más recursos para aparentar, ya sea mediante la ropa, moda, imaginación, redes sociales, videojuegos, etc.; entonces irá construyendo un Yo mucho más carente de atributos reales para resolver los problemas de la vida cotidiana
La decisión de darse muerte ha existido a lo largo de todos los tiempos y en todas las culturas, los seres humanos hemos dispuesto de este derecho por nosotros mismos. El tránsito adolescente es un tiempo particularmente sensible, pasible de revelar ideas suicidas, intentos o pasajes al acto que lleven a poner fin a la vida de un joven, sin que ésta haya prácticamente comenzado. Las ideas de muerte son frecuentes a lo largo de este período, a las cuales habrá que prestarle siempre especial atención.
La pandemia ha logrado triplicar los intentos y suicidios en adolescentes. El encierro, la onvivencia con las figuras edípicas e incestuosas, las violencias intrafamiliares, se han multiplicado, conduciendo a una situación de desborde, en la cual los sistemas de salud mental han colapsado
A partir de las entrevistas realizadas a tres profesionales psicólogos que se encuentran trabajando con la problemática del suicidio adolescente en distintas localidades de la Provincia de Buenos Aires, hemos podido detectar como común denominador: la carencia de estadísticas fidedignas; el aumento de los intentos de suicidio desde 2011, y en especial luego de la pandemia covid-19; el fenómeno de la identificación-propagación o efecto dominó a partir del manejo de la información; la más que evidente relación con las autolesiones, la violencia familiar y las adicciones; considerar la universalidad de la crisis adolescente sumada a las de la institución familiar y del contexto social, económico, político y cultural; el predominio de la carencia de un proyecto vital esperanzador tanto para jóvenes como para adultos, en medio de un mundo globalizado expulsivo y de exclusión.
Pocos se quieren matar si aman y recibieron amor, y si hay solidaridad, confianza, voluntad, pasión, memoria, optimismo y gratitud
A partir del encargo de Topía acerca de indagar en la silenciosa epidemia de suicidios adolescentes tan candente en los últimos años, nos propusimos a entrevistar a tres profesionales que se encuentran trabajando específicamente con esta problemática y con este sector de la población en distintos puntos de la Pcia. de Buenos Aires, a saber: el Partido de la Costa, Dolores y Mar del Plata. La primera pregunta refirió a los aspectos fenoménicos: 1) Cómo se manifiesta la problemática del suicidio adolescente en tu práctica profesional? La segunda al posible origen: 2) Cuáles serían a tu criterio las causas centrales? La tercera tuvo que ver con el abordaje: 3) Qué dispositivos se están implementando y qué considerás que se debiera hacer que no se está haciendo?
Una de las ceremonias más bellas del mundo ocurre en Japón. Es el Hanami, una festividad que tiene lugar durante la primavera, cuando los cerezos han florecido. Las personas se juntan para reflexionar sobre la naturaleza efímera de la vida y la mortalidad, debido a que la vida útil de las flores de cerezos es corta. Lo efímero puede ser a la vez que conmovedor, inquietante. ¿Por qué algo tan hermoso tiene que ser tan breve? Desde hace algunos años me pregunto cuántas flores de cerezo vemos caer, frágiles y tersas sobre el áspero empedrado de la crueldad. Y cuántas veces asistimos de nuevo a su caída, como en un círculo que calcula con exactitud esas pequeñas muertes que zanjan por poco la vida. Este escrito es sobre ellas y la posibilidad de que la primavera perdure.
En la madeja de crueldad en la que llegan estas jóvenes, la internación es un acto de cuidado e inaugura el espacio de alteridad a la escena suicida.
Carla Delladonna (compiladora), Rocío Uceda (compiladora), Paulina Bais, María Sol Berti, Susana Di Pato, Marta Fernández Boccardo, Romina Gangemi, Maiara García Dalurzo, Bárbara Mariscotti, Agustín Micheletti, María Laura Peretti, Malena Robledo, Georgina Ruso Sierra