Psicoanálisis | Topía

Top Menu

Psicoanálisis

La clínica psicoanalítica: ¿Proceso o travesía?

La incertidumbre puede abordarse desde distintas perspectivas. Nos parece que era necesario ver cómo la encontramos en el espacio de la clínica psicoanalítica. En el siguiente texto, J.-B. Pontalis postula que el análisis es una travesía. La incertidumbre es parte inherente del viaje que es el análisis. Aquí se opone a quienes proponen entenderlo como un “proceso psicoanalítico” o definir una “dirección de la cura”. Y para ello la incertidumbre es un necesario acompañante. El siguiente texto fue publicado en el libro Este tiempo que no pasa (Topía, 2005)

¿Y si lo desconocido -el inasible origen- estuviera menos detrás nuestro que adelante?, lo que todavía no conocemos, por no haberlo vivido, por no haberlo encontrado

Crianza, historia y memoria

La psicóloga Erica Burman (1994) plantea que las teorías psicológicas clásicas como la psicología del desarrollo o la teoría del apego, al momento de conceptualizar la crianza, lo hacen concibiéndola únicamente desde la relación dual madre-niño/a, de manera un tanto aislada del contexto y ambiente social. El campo social en esta área es reducida a parámetros interpersonales y comunicacionales, mientras que el sistema socio-histórico pasar a ocupar un lugar de telón de fondo ambiental, desconsiderando su influencia central en la intermediación y configuración intersubjetiva de este tipo de lazo familiar. En otras palabras, desde estas corrientes psicológicas, existe una visión estrictamente familiarista del modo de relación y vínculo entre los padres, las madres y sus hijos/as.

Lo que se pone en juego (...) es el cuestionamiento a la familia tradicional (heterosexual, monogámica, patriarcal, católica), que la psicología moderna –y especialmente la psicología del desarrollo- ha contribuido a reproducir a lo largo de la historia como el único modelo de familia (o la familia ideal).

Introducción o Palabras finales (para mí) de tu comienzo a leer

Introducción al libro "De aceptación-amorosa" de Ricardo Klein.

Como decía en el título, lo que para ti es una introducción, para mí es un final. El libro ya está escrito y, como dice el poeta: estas son las últimas letras que le escribo. Es que recién con el libro acabado, termino de dar-me cuenta de qué se trata el escrito.

Los freudianos rusos y la revolución de Octubre (a 100 años)

Editorial Revista Topía Noviembre/2017

A fines del siglo XIX y principios del XX nos encontramos con la crisis del sujeto liberal capitalista. Un sujeto centrado en sí mismo, racional y consciente de que la revolución industrial con la producción de mercancías permitiría alcanzar la felicidad: se había iniciado un progreso que se consideraba ilimitado. Si Marx plantea la alienación del sujeto en la sociedad capitalista; Freud al descubrir un aparato psíquico sobredeterminado por lo inconsciente pone en evidencia un sujeto escindido, un sujeto pulsional que constituye el malestar que atraviesa la cultura.

El psicoanálisis no fue simplemente tolerado, ya que durante esos primeros años de la revolución trató de encontrar un espacio propio en la lucha para fundar las bases de una nueva organización de la sociedad

 

Identidades débiles

Como mexicano escribir un artículo para una revista argentina sobre un tema determinado por los editores implica enfrentar las diferencias en la construcción de una disciplina, en este caso el psicoanálisis, en nuestros respectivos países, aunque ambos se ubiquen dentro del subcontinente latinoamericano. El problema empieza desde las denominaciones comunes: los mexicanos decimos “alberca” y los argentinos “pileta”; en el campo profesional hablamos de “fronterizos o border- line” a los casos que los sureños prefieren denominar “patología de borde”. Como en México no es común la denominación de “identidades débiles” desconozco si se trata de un término genérico pensado por los editores para abarcar un rango amplio de problemas emocionales y mentales o corresponde a un término psicopatológico de uso común. Preferí no aclararlo para contrastar las diferencias culturales mencionadas y abarcar ambos sentidos.

La difusión de la identidad se determina cuando la persona no logra una percepción clara y razonablemente objetiva de sí misma y no logra suficiente diferenciación entre el yo, los otros y el contexto social, lo cual produce un grado alto de influenciabilidad

Ballenas, adolescentes y fragilidades

La música siempre es un atractivo fundamental en la vida de cualquier comunidad. Mucho más en aquellas épocas en las que no existían otras formas de vivenciarla que en vivo. En el caso de los niños y adolescentes la identificación con los compases es rápida, es que expresa modos de ser que desde antes del nacimiento del niño se van construyendo.

Es la web el medio por el que se pueden realizar convocatorias que demuestran, al mismo tiempo, cómo la fragilidad gana a muchos jóvenes pese a las loas que se suelen cantar a la sociedad del espectáculo y su mundo transparente

Una mariposa variable

Columna

Una mariposa variable es el título de un ensayo de Roger Callois, y fue lo primero que recordé mientras pensaba en escribir para Topía. Comenta que las especies variables son aquellas en que los individuos no se parecen demasiado entre sí. Es un ensayo sobre mariposas, pero claro, bate sus alas lateralmente sobre el tema de la diversidad y su tensión con la pertenencia a un conjunto.

El ser yo y la nada

Sartre y el (¿cuál?) psicoanálisis

Empecemos por lo más general: la pregunta por ese Hombre cuya disolución (primero en las “estructuras”, después en las dispersiones del significante, o lo que fuere) tan enfáticamente se nos ha diagnosticado en los tiempos postmodernos. Permítasenos, a este respecto, formular una hipótesis: Sartre está más allá -es decir: en otro lugar - de esta discusión.

El “humanismo” sartreano está virado hacia la búsqueda de la singularidad: no es, para nada, ese humanismo abstracto del cual los estructuralistas y los pensadores “post” hicieron su bête noire

Pequeña historia de las ventanas

(interiores y exteriores de la subjetividad moderna)

¿Acaso la subjetividad no es también como una sombra, que se evapora ante la luz que quiere comprenderla? Si partimos del nivel inmediato de la vivencia, encontraremos que nuestra subjetividad nos es ya siempre dada. “Hacemos cuerpo” con ella. Pero basta que nos preguntemos por sus determinaciones para que en el acto se convierta en una cosa. Se cristalice como algo que está ahí, delante nuestro, incluso adentro nuestro; pero por lo mismo, algo que ya no somos. Nuestro “ser sujeto “se convierte en objeto. Por eso interrogarnos sobre nuestra subjetividad precisa un método que no sea otra cosa que un rodeo. Una iluminación lateral que la haga comprensible en su oscuridad originaria.

“Schreber Teólogo”

Una forma de emancipación del psicoanálisis

El presente texto es la versión completa de aquel que se leyó en el seminario a cargo del psicoanalista Jean Allouch titulado: “Schreber teólogo, la injerencia divina” el 3 y 4 de noviembre del 2012 en la Ciudad de Querétaro Qro. México.  se respetó casi en su totalidad la corrección de estilo de la psicoanalista Beatriz Aguad.

Exquisitez sublime, ejemplo perfecto de la irreductible condición humana a la simple tipificación categorial, Las Memorias del doctor jurista Daniel Paul Schreber, presidente de Sala (en retiro) del Tribunal Supremo de la Provincia de Dresde, son muestra de riqueza sin precedentes. Prueba fiel de ello es la casi infinita cantidad de escritos de toda índole que han surgido de sus Memorias, en su mayoría tratándolas como “el caso Schreber”, decepcionante resultado ante la multiplicidad de elementos que se pueden extraer de ellas. Freud, uno de los primeros en escribir un ensayo interpretativo sobre Schreber, en su artículo al que tituló “Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente”, se dio cuenta de lo sesgado de su interpretación ante el tesoro literario, político, social, histórico y teológico que tenía en sus manos. No se sintió cómodo con su ensayo. No soy quien lo afirma; es él mismo quien testimonia de esto. Dice: “no me siento muy satisfecho de él, pero corresponde a los demás juzgar. Deberé reservar otras partes de mis especulaciones sobre la paranoia para otro ensayo” (Freud en Calasso. 1991: 20). Poco tiempo después, el 18 de diciembre de 1910, le confiesa a Jung: “el ensayo es formalmente imperfecto, hecho fugazmente, no he tenido fuerzas para hacer más” (Freud en Calasso. 1991: 20).

Nota de Editores

Cuando la mentira es la verdad. La Posverdad

¿Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves?
Cuando la mentira es la verdad
¿Qué ves?
Incluido en el disco La era de la boludez. Divididos, 1993

La posverdad aparece por todos lados. Una palabra que circula cotidianamente en los medios de comunicación. Tanto es así, que en diciembre próximo se la incluirá en el Diccionario de la Real Academia Española como sustantivo. Aún no han fijado su significado, pero su Director, en una conferencia, señaló que se refiere a aquella información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, “sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público”.

El concepto de “posverdad”: una nueva mentira

Editorial Revista Topía Agosto/2017

Un nuevo neologismo encubridor aparece mencionado repetidamente en los medios de comunicación: “posverdad”. Éste alude a la distancia cada vez mayor entre los discursos de los políticos y los hechos reales que producen, ya que estos últimos influyen menos en la opinión pública que los llamados a la emoción y la creencia personal. Esto no es nuevo en la historia de la humanidad. De allí la pregunta acerca de su sentido.

Las identificaciones de clase, género y generación se encubren para establecer la fuerza de las identificaciones en las que se está como ganador o perdedor según la lógica del mercado

Falsedad, error y evidencia

Verdad. Mentira. Cambiante estatuto el de la verdad y la mentira para el psicoanálisis. Cambiante, aun, dentro del psicoanálisis para lxs diferentes autorxs. Porque en el análisis, cuando aparece la verdad, cuando esa verdad se revela, lo hace como mentira pretenciosa que solo aspira a ser reconocida como verdadera. De modo tal que en el reino de la mentira deberemos situarnos; dominio de las mentiras que son pretenciosas porque intentan decir lo inefable, porque se construyen con la clara intención de ayudarnos a tolerar la insoportable ausencia de palabras; la intolerable presencia de una verdad sin lenguaje; de una verdad que no tiene nombre. Si la verdad nunca se entrega del todo, nunca se obtiene plenamente, si la verdad es mentirosa; si la mentira siempre es una verdad a medias y algo del inconsciente revela, el par antitético de la verdad no es la mentira. Para el psicoanálisis el par antitético de la verdad y la mentira es el olvido. Y por olvido, aludo a aquello que cae y queda preso de la represión para hacerse visible solo como síntoma individual y social. Pero ocurre que el olvido, como par antitético de la verdad y la mentira, nos conduce irremediablemente a la memoria y, de ahí, al recuerdo, tan falaz, siempre, como la propia mentira.

Si la verdad es mentirosa; si la mentira siempre es una verdad a medias y algo del inconsciente revela, el par antitético de la verdad no es la mentira. Para el psicoanálisis el par antitético de la verdad y la mentira es el olvido

De la omnipotencia infantil al transhumanismo

Desde la televisión, TabletsSmartphones, etc. se lanzan a la placenta mediática, esa envoltura invisible creada por el hombre que distribuye los contenidos provenientes de todas las plataformas, multiplicidad de imágenes hacen que la muerte esté presente a cada momento. Por cuestiones de rating no se tiene en cuenta el efecto de esta saturación de muertes, crímenes y accidentes en los infantes. Pese a las advertencias de las diversas organizaciones que se dedican al estudio y cuidado de la infancia, no existe mucha preocupación sobre lo que esto significa en la constitución psíquica de los niños. Es necesario poner la lupa sobre cómo la comprensión de la muerte se incorpora en la conciencia del niño.

Todo lo que disparan las pantallas está naturalizado y sus consecuencias impulsan nuevos modos adaptativos

Duelo y Manía (No sin representaciones sociales)

1- Las representaciones sociales, en el nivel de la apropiación individual-singular, constituyen buena parte de aquello que Freud nombraba como representantes representativos de la pulsión. Y esto por el simple motivo de que, en principio, no hay otra clase de representaciones que las socialmente construidas y singularmente apropiadas. Éstas van modelando las posibilidades de articulación de los conflictos arcaicos del sujeto, aun cuando esos conflictos, en su forma elemental, se modifiquen más lentamente que dichas representaciones.

Poder y psique: para un psicoanálisis más allá de la ‘función-psi’

El siguiente texto proviene de una Conferencia que dictó Thamy Ayoux en el Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) el 8 de abril de 2017. La actividad tuvo los comentarios de Pilar Errázuriz Vidal (Univ. de Chile) y fue coordinada por Irene Meler, quien además realizó la traducción y corrección del texto para esta publicación.

 

Políticas psicoanalíicas

Ante todo, una petición de principio: en su mayor parte, este ensayo consiste en una suposición y en una tesis. A su vez, toda la suposición que se expondrá en las siguientes páginas reside en la justificación de la tesis. Pues bien, ¿en qué consiste tal conjetura? ¿Qué es lo que se supone?

Si bien muchas teorías científicas se asientan sobre hipótesis inverificables en su materialidad –aunque sí en sus efectos-, la incidencia especulativa aquí presentada, queda –incluso- restringida a unos pocos elementos, sólo a aquellos que serán abordados en los puntos que siguen.

A pesar que para la representación humana la terquedad material no es un escollo, nos centraremos en resaltar los eventos de algunos factores socio-históricos con los que Freud tuvo que ver directa o indirectamente, e intentaremos inferir su inadvertida inclusión en la teoría freudiana. Sólo se intenta realizar un movimiento -casi lúdico- con la teoría vinculada a la historia, para lo cual estamos invitados a salir al exterior del cerco específico del Psicoanálisis. Pero antes, veamos desde dónde partimos revisando algunos conceptos acuñados por Freud para nuestra disciplina.

¿Tienes un deseo incumplido? ¡Yo solo deseo vivir y ser amada como tu hija!

El relato de una vida donde la lealtad al progenitor va marcada paradójicamente entre amor y odio.

Las historias de las personas van marcadas de hechos y sucesos que dotan de una característica particular en cada una de ellas, hablar acerca de una vida requiere mucho tiempo para luego plasmarla en letras y narrar los momentos que se dan al filo de la conversación con el protagonista de tan singular crónica.

Las personas heredan no solo la vida, sino la imposición de cómo enfrentar la vida, donde la directriz de la palabra es una orden inquebrantable, mas no solo la palabra es un decreto que hay que cumplir, sino algo más que está ahí y que a pesar de seguir fielmente las indicaciones del como conducirse para sobresalir y emancipar el linaje de la familia, algo dentro del sujeto falta que no se le ha dicho.

La derecha lacaniana

El siguiente escrito versa de una manera algo inusual y quizás poco ortodoxa, sobre la contratransferencia. Se encuentra dirigido a todos aquellos analistas quienes, sabiéndolo o no -poco importa-, practican lo que de ahora en más propongo denominar clínicas del déficit (el genitivo es decididamente subjetivo).

Resulta curioso que quienes se llaman a sí mismos psicoanalistas sean los primeros en defender con fatuidad la afamada triquiñuela de elaboración empirista, llamada “pobreza simbólica”

Género y adolescencia: Entre mensajes de seducción y mensajes de asignación

En un texto cuyo título es “Para introducir al género en la teoría sexual”, Jean Laplanche propone una concepción psicoanalítica de la asignación de género.1 Tomando apoyo crítico sobre los trabajos de R. Stoller,2 desarrolla una minuciosa investigación a través de los textos de los Feminist y de los Gender Studies acerca del concepto de género, del que admite que se trata de una construcción social que debiera ser rigurosamente diferenciada del sexo. Si el género es de origen social, ¿cómo es posible que desde la primera infancia se inserte en forma casi inamovible en el psiquismo o, como la designa Freud, en la vida del alma (Seelenleben), bajo la forma de una identidad nuclear de género (core gender identity), para retomar a Stoller? La respuesta de Laplanche difiere de la de Stoller en cuanto le acuerda un papel decisivo a los mensajes que el adulto le dirige al niño. El concepto de “mensaje enigmático” o, mejor, de “mensaje comprometido” ocupa un lugar esencial en la teoría de la sexualidad. Retomando la teoría de la seducción del primer Freud, haciendo referencia al Ferenczi de la “confusión de lengua entre los adultos y el niño”,3 Laplanche sostiene que la sexualidad le llega al niño desde el adulto a todo lo largo de una comunicación que comienza a partir del nacimiento en torno del cuerpo y de los cuidados corporales. La relación primera entre el adulto y el niño toma la vía abierta por el instinto de apego, que constituye la onda portadora de esa comunicación primitiva, anterior al lenguaje. En esa etapa primitiva de la comunicación, los mensajes se despliegan principalmente en el registro auto-conservativo: por un lado gestos, gritos, agitación, grasping, movimientos de búsqueda de la cabeza del niño, lo que Bowlby describe con el nombre de apego y por el otro, el comportamiento de alimentación, de cuidado del apoyo del cuerpo, de caricias, de cobijo, descriptos por Bowlby4 bajo el nombre de “retrieval”.

Páginas

Suscribirse a Psicoanálisis