Esa mujer captada de espaldas, en su silencio cotidiano
desde el interior de su cuarto, espacializa la espera,
dilata y proyecta la nostalgia hacia una realidad lejana.
Hacia una suspensión emotiva que prevalece
más allá de los muros de la casa.
Afuera, la arboleda se refleja en el cristal, espejo
que se funde con su rostro enmarcado en la ventana:
el retrato de un severo anuncio que niega
definitivamente un futuro de felicidad.
El autor es médico y escritor. En diciembre de 2018 editamos su novela Un día como cualquier otro (Topía, 2018). Aquí aborda en este relato una posible arista de la situación actual.
Como creía haber escuchado que la nueva y peligrosa pandemia afectaba solo a los humanos y que la ciencia se mostraba impotente frente a la truculenta realidad y la impiadosa devastación, Juancho pensó: “No parecen enfermarse, pero es un hecho que los bichos no piden permiso para invadir nuestras ciudades, la televisión los muestra pavoneándose por las calles, subiéndose a los autos, paseándose por los cementerios, dentro de poco invadirán las casas, comerán nuestros alimentos y arruinarán todo. Entonces, ¿aceptaremos quedar desprotegidos a la intemperie?”
Esta es una publicación reciente del Grupo de Estudios Psicológicos y Sociales (GEPS), una fundación pensada y nacida como un espacio de investigación, estudio y capacitación que pretende interrogar, acompañar e incidir a través de sus diversas acciones, en el campo de la Salud Mental. A continuación transcribimos un fragmento del Prólogo escrito por Viviana Demaría y el texto de Marité Colovini.
Prólogo
Estas serán, para quienes comiencen a leer desde aquí, las primeras palabras con las que se encontrarán en esta publicación. Pensé mucho hacia dónde deberían dirigirse estas palabras preliminares, por varios motivos. Porque mis compañeras y compañeros del Grupo de Estudios Psicológicos y Sociales me honraron con la tarea de escribir este aparte y su confianza y generosidad me llenaron de emoción y al mismo tiempo de mucha responsabilidad. También, porque son innumerables los caminos que se abren a través de esta convocatoria. Desafíos y horizontes de la Salud Mental en Argentina - Pensar lo que se hace y saber lo que se piensa, es una premisa que dibuja un paisaje inmenso y nos invita a la aventura de reflexionar e imaginar. (…)
Abril 2020. Lo que nadie podrá negar y deberá recordarse es que en estos cuatro primeros meses del año se han modificado comportamientos, pensamientos y sentimientos de la humanidad toda.
Un revolcón inmenso a la tranquilidad y las certezas.
Me detengo a mirar el paisaje desde esta ventana, el juego - de la que nunca estuvo muy claro cuál es el lado de adentro y cuál el de afuera – y que además es una de las tantas que afortunadamente se están abriendo en estos días, de par en par, no solo para ventilar sino también para escudriñar, identificar, intuir e imaginar de qué se trata todo esto y de cómo y hacia dónde iremos a llegar
En este momento me seduce más que entender y explicar, hacer el esfuerzo de comprender
Freud, en “Más allá del principio del placer” (1920) reestructura la teoría pulsional, puesto que hasta ese momento pensaba que todos los procesos anímicos se encontraban regidos por el principio del placer; el cual evita el displacer para acercarse al placer. Sin embargo, con la experiencia, se encuentra que esto no es universalmente cierto ya que no todos los resultados de los procesos anímicos son placenteros. En ocasiones el sujeto es arrojado a un padecer repetitivo; un ejemplo de ello lo encuentra en lo que denominó como “el destino fatal de las personas”.
Queremos servirnos de este intercambio de palabras que se produce entre Maléfica y el Rey, para explicar lo postulado por Freud en su texto sobre el masoquismo
¿Cómo fue que pensar la muerte, lo impensable,
se convirtió en el pensar dominante
de nuestro ser en nuestros días…?
¿Cómo fue que hablar de la vida se hizo carne apenas
en el triste suburbio del discurso
de la tristeza y de la muerte?
¿O será que la peste no era solo muerte
sino un potente llamado,
el anuncio a gritos desde la montaña,
una ráfaga de estrellas venturosas,
un himno de gloria que supera la llamarada del dolor
y beatifica la cruz no del sufrimiento, no de la crucificación,
Recordemos que el nacimiento de la imagen artística está unido desde el principio de la humanidad a la superación del dolor, el duelo y la incertidumbre ante la muerte. Pero si esas primeras imágenes surgen de las tumbas, es como rechazo a la nada, y para prolongar en cierta forma la vida. De ahí la necesidad de cubrir esas representaciones con colores, para hacer más soportable la idea insoportable de la muerte.
Es como si esos primeros “artistas”, experimentaran por primera vez en la historia, ante el dolor, la enfermedad y el sufrimiento, la paradoja crucial que le da sentido al arte: para expresar el silencio de la muerte, el silencio nunca es suficiente.
La paradoja crucial que le da sentido al arte: para expresar el silencio de la muerte, el silencio nunca es suficiente
El autor amaneció en Buenos Aires. En el transcurso de la mañana fue un niño privilegiado que jugó y jugó. Al mediodía estudió en la escuela pública y llego a graduarse de médico en la UBA. Se especializó en psiquiatría y se formó como psicoterapeuta y psicodramatista. A la tarde trabajó y trabajó. Y ya sobre el inicio de la noche escribió estos Objetos perdidos. En el prólogo Vera Fogwill dice: “Este libro es un conjunto de relatos -la mayoría en primera persona- que como bien aclara el autor en Defensa del testigo son objetos ganados. Yo agregaría, sujetos más que objetos; sujetos propios reencontrados.
Los recuerdos no son memorias. Los recuerdos se hacen memorias al quedar escritos. Las anécdotas no son cuentos; en cuentos se convierten algunas de ellas cuando quedan relatadas. Los ensayos no son relatos ni los relatos pueden ser ensayos, pero sí pueden ser contados cuando una mente despierta nos lleva por distintas situaciones y se detiene en otras cosas: esos objetos y sujetos perdidos. Luis Herrera nos introduce en su universo literario. A veces, a través de una prosa poética en forma de cuento; otras, con relatos breves, pequeños ensayos, y hasta ahora con el tono de una carta íntima. Y lo que une todo es la memoria. Una memoria en tiempo real, puesta en el detalle y, digo en tiempo real, porque es como si el autor, el narrador principal, estuviera ahí, presente, ahora.
La música es una experiencia. Siempre desborda lo meramente sonoro. La música son cuerpos, relaciones, pasiones, sociedades y culturas. Cada cual tiene sus propias experiencias. Vemos, bailamos, tocamos, sentimos la música.
La música es una experiencia que nos sostiene desde los inicios de nuestra vida. Es una de las facetas de los variados sostenes corporales de nuestra subjetividad. Desde las voces que nos acariciaron mientras nos alzaban hasta aquellas que sonorizaron algunos de los momentos más importantes de nuestra vida: las crisis, los amores, el sexo, los viajes, las angustias.
Ante la globalización estética (como uno de los aspectos más notables del avance de la insignificancia en el ámbito del arte, y del cine en particular), entre otras cosas, se hace más que necesario la recuperación de la obra de los “Grandes Directores”, de lo contrario podríamos caer, como es el caso, de muchos que niegan (por desconocimiento, o por ciertos intereses mezquinos) el patrimonio cultural heredado, la historia misma del cine.
Tal es el caso, y aprovechando los 100 años del nacimiento del director, donde trataremos de mostrar e informar las otras facetas creativas, menos conocidas del gran Federico Fellini (1920-1993), uno de los directores con mayor capacidad artística del cine italiano y mundial, y que ha impactado con su producción (más de veinte films) de forma polémica, en distintos momentos históricos.
En este estreno taquillero “Joker”, que ha dado mucho que hablar; y que, para sorpresa de todos, ha nacido de los creadores de los personajes de ficción más heroicos y más villanos (Warner); tomando puñaladas de realidad nos desdibuja esa tajante línea que divide al bueno del malo.
Este texto es un trabajo documental, iniciado en 2014, que surge de la pregunta acerca del valor que adquiere la poesía en contextos de encierro tales como los manicomios, donde la creatividad se confronta diariamente con el exceso de psicofármacos y la inspiración parece brotar como respuesta al abandono y la desidia propios de este tipo de lugares.
Cantos oscuros, días crueles de Vicente Zito Lema hiere las conciencias en tiempos de penurias e indiferencias: “Abriendo un tajo de negrura en la ciudad…”.
La lectura de este libro, tras cada mordedura, nos vuelve más sensibles: “Esas miradas sin sepulturas…implacables”.
Se trata de un texto que muerde y lastima: “Cae una sustancia insípida, inodora, sin enconos ni piedad…”.
El título del cuento refiere a la casa de Asterión. Líneas más abajo, Borges escribe que en realidad se trata del "mundo" de Asterión. La casa es el mundo de Asterión. Un mundo catorce veces infinito, según el modo en que Borges considera que Asterión entiende el infinito. Un laberinto de infinitos pasadizos y pasillos...
Un problema tan antiguo como la filosofía misma es el del cambio y la permanencia, el motor del cambio entendido como devenir con su consiguiente reflexión histórica: si todo se transforma con el paso del tiempo ¿qué es lo que permanece?; a su vez cada época habla a través de sus protagonistas, algunos se interesan por las rupturas otros por las continuidades, ponen el acento en el pasado o en el futuro para definir el presente, lo actual o lo inactual de lo que acontece ahora en el mundo contemporáneo.
Un mundo desencantado sostenido a su vez en una teoría del desencanto: nada nuevo por hacer ya que estamos en el “desván de la historia”
Los sonidos y las palabras son parte indivisible de la experiencia musical. Una amalgama que está en los fundamentos de la música y el lenguaje. Las “letras” de las canciones nos cantan, nos cuentan, nos habitan. Terminan siendo parte de nuestro cuerpo, de nuestra vida. En cada época y lugar tienen la potencia de convertirse en mojones de nuestra existencia.
Martínez tenía serios problemas para diferenciar un sacacorchos de un panqueque de dulce de leche. A ustedes podría parecerles algo muy gracioso, pero, visto desde otro punto, podría ser muy peligroso. ¿Y si un día se tragaba un sacacorchos, creyendo que se trataba de un panqueque? Su familia, preocupada, lo internó en un hospital especializado en personas con costumbres “anormales”, que no cabían dentro de los parámetros de las enfermedades mentales conocidas actualmente. Este edificio -pintado enteramente de un blanco cegador- contaba con tres pisos.
EDITORIAL:Recuperar la vergüenza ética como fuerza de lo colectivo. Enrique Carpintero
DOSSIER: AFIANZAR LA ÉTICA DE LA ALTERIDAD Ramiro Gentile / Daniel Waisbrot / Eugenia Aptecar
Primera mención del Octavo Concurso Topía Ensayo Breve 2024/2025
2023. Marcelo Rodríguez
SEPARATA: POR QUÉ LA IZQUIERDA HOY. Entre la colonización algorítmica y una hibridación que respete la vida. Entrevista a Miguel Benasayag Alejandro Vainer
Columna: Lo puto no quita lo facho: cuando el otro deja de importar. Tom Máscolo
ÁREA CORPORAL: Todo dolor es sufrimiento. David Le Breton
Reflexiones sobre la propuesta de modificación de la Ley de Salud Mental ¿Reforma o gatopardismo? María Laura Lopez Rolandi
TOPÍA EN LA CLÍNICA: EL TRABAJO A DISTANCIA HOY Ricardo Carlino / Luciano Rodríguez Costa
DAR EN EL BLANCO: Hoy estoy que ni me entiendo. Relatos de un psicoanalista. Carlos D. Pérez
NOTA DE LOS EDITORES: La contrarreforma psiquiátrica avanza
Y también:Lucas Méndez / Alejandro Vainer / Tom Máscolo
Carla Delladonna (compiladora), Rocío Uceda (compiladora), Paulina Bais, María Sol Berti, Susana Di Pato, Marta Fernández Boccardo, Romina Gangemi, Maiara García Dalurzo, Bárbara Mariscotti, Agustín Micheletti, María Laura Peretti, Malena Robledo, Georgina Ruso Sierra